Las obras más urgentes antes de la modernización total del aeropuerto

Las obras más urgentes antes de la modernización total del aeropuerto
En una recorrida por las instalaciones del aeropuerto de nuestra ciudad, y si bien los mismos trabajadores observan con sumo interés los anuncios respecto al próximo inicio de una modernización total de la terminal aérea Gral. Enrique Mosconi, marcaron alguna falencias que, particularmente por el período otoñal -casi invernal, que ya los está afectando- y al propio inverno que comenzará en breve, deberían solucionarse en el más urgente plazo.
El personal aeroportuario se quejó por una serie de falencias históricas “que por fin serán solucionadas con la prometida construcción de un nuevo edificio”, agregando que “si bien nos obligan a trabajar de manera incómoda se sobrellevan, tenemos al menos dos problemáticas que es preciso solucionar de manera prioritaria, lo antes posible, antes que haya algún pasajero accidentado o que no podamos prestar servicio porque estaremos todos enfermos debido al intenso frío que padecemos cotidianamente”.

Sobre el primer punto hicieron notar que el antiguo piso cerámico de la terminal tiene sectores levantados que provocan tropezones de los pasajeros “los que más de una vez terminan virtualmente de cabeza en los mostradores de atención y hasta hemos tenido golpeados -principalmente en la cabeza-, pero como fueron accidentes menores y debido a que se está ante el trámite previo al embarque, ni siquiera quisieron hacer denuncias porque podían perder sus vuelos”.

Ante ello, advirtieron que “puede suceder un accidente mayor con algún pasajero anciano, por lo que esas reparaciones deberían ser urgentes”, agregando que la otra necesidad inmediata, tanto por el personal operativo como también por el mismo usuario “es la reparación del sistema de calefacción que no funciona ya ni sabemos desde hace cuánto tiempo”.

Para graficar el frío que sufren durante la jornada de trabajo, mostraban la cantidad de prendas que deben usar permanentemente, y hacían notar la manera en que espera el pasajero, con camperas, bufandas y hasta con guantes, cuando el hall central y la sala de preembarque deberían ser espacios ‘cómodos y amigables’ para quienes deben abonar importantes sumas de dinero por un vuelo cualquiera y al destino que fuera.

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