Los contactos a nivel provincial o nacional son claves para conseguir lo que se busca. Ñorquinco es la localidad "olvidada" por los gobiernos de la provincia y la Nación.
Si bien el poder de gestión y perseverancia no es el mismo en cada jefe comunal, las cercanías con funcionarios nacionales y/o provinciales son determinantes a la hora del reparto y de conseguir prioridades.
En los denominados "pueblos chicos", como son los que integran la Región Sur rionegrina, la obra publica es la principal herramienta de crecimiento. Generan recursos genuinos y demandan mano de obra que ayuda a los municipios a descongestionar las áreas de acción social, lograr el crecimiento que persiguen y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, en una de las zonas más postergadas de la provincia. Sin embargo, no todos tienen la misma suerte.
Para lograr la aprobación y el financiamiento de algún proyecto, subsidio, etc., el color político, las internas partidarias, el acercamiento con el gobierno provincial o nacional y el poder de gestión, son condicionantes que desde hace unos años vienen marcando la llegada de obras y de distintos programas y beneficios, donde unos reciben más, otros menos y algunos casi nada.
Terminales de ómnibus, redes cloacales, de gas, agua y luz, viviendas, puentes, pavimento urbano, centrales telefónicas, plantas de gas, museos, estaciones de servicios, salones de usos múltiples, escuelas, ATN y hasta vehículos de alta gama están llegando a las distintas municipalidades desde Nación y de provincia en el marco de un reparto que carece de equidad. Las localidades del mismo signo político que la provincia, son beneficiadas en mayor medida por el gobierno que encabeza Miguel Saiz. Esto se acentúa aún más, si sus intendentes son "saíztas". Una muestra clara de esta gratitud a la lealtad la encabeza Los Menucos y le siguen Valcheta y Maquinchao. Curiosamente, Jacobacci y Comallo, cuyos intendentes apoyaron al vicegobernador Mendioroz en la interna radical, sufren serios retrasos en la ejecución de obras. Algunas llevan años en carpeta, a pesar de la gran urgencia que tienen para estas comunidades. Más atrás se ubica Ñorquinco, localidad que según cuentan sus pobladores, está prácticamente olvidada por ambos gobiernos.
Por otro lado, el acercamiento con el senador Miguel Pichetto y otros funcionarios del gobierno nacional y el gran poder de gestión, les está dando un gran rédito a los intendentes justicialistas de Sierra Colorada y Pilcaniyeu. Este incondicional apoyo que reciben les ha permitido ser, junto a Los Menucos, las localidades que más han progresado en los últimos años en la zona.
Más atrás, entre las afines al gobierno nacional, queda Ramos Mexía. Su intendente, Javier Giménez, llegó al Ejecutivo mediante una concertación entre el PJ, PPR y una fracción del radicalismo. Si bien ha tenido algunos beneficios de la provincia, a la hora de recibir, la balanza se inclina más hacia el gobierno nacional.
A excepción de Ñorquinco y sin distinción de banderas políticas, a todas las localidades de la Línea Sur las beneficiará una obra fundamental para el desarrollo de la zona como lo es el asfalto de la ruta Nacional 23. Actualmente los trabajos llegan a Jacobacci y se espera que en los próximos meses comiencen con las tareas las empresas que ganaron las licitaciones para continuar con el pavimento hasta Bariloche. En proceso de licitación está la fibra óptica y en proyecto, el gasoducto para dotar de este vital servicio a las localidades comprendidas entre Jacobacci y Valcheta. Los casi 40.000 pobladores de la región esperan ansiosos que estas obras se concreten más allá del color político que tengan los gobiernos de turno, tanto de la provincia como la Nación.

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