Hay banquinas que son una trampa y sobran obstáculos peligrosos en el tramo. La ampliación de la vía entre Fernández Oro y Cipolletti casi no tiene actividad.
A lo largo de todo el tramo ya se alisó el terreno por donde pasarán los dos carriles que se sumarán a los existentes, aunque aún no se finalizó con las alcantarillas que conducen el agua de riego de las chacras de un lado a otro de la ruta.
El poco avance de la obra es evidente y, aunque desde Vialidad Nacional han insistido en que los trabajos demoran porque el hormigón "es lento", ayer no se podía ver ninguna máquina ni operario realizando tareas a lo largo de todo el tramo. Además, la señalización es muy deficiente y salvo algunos carteles que anuncian la obra y la necesidad de circular a baja velocidad, el resto de la marcación está hecha con tachos pintados que a la noche casi no se ven y que se vuelan los días de viento.
Poco antes de llegar a Fernández Oro, desde Cipolletti, se realizó un desvío sobre una de las alcantarillas. Esta obra se inició hace más de tres meses y aún no concluyó. En el lugar, ayer no había personal trabajando salvo una persona que estaba en un trailer ubicado al costado de la ruta mientras un camión regador trataba de aplacar la tierra suelta por el incesante ir y venir de vehículos.
Cerca del mediodía el tránsito era caótico y a los camiones y colectivos de gran porte que debían disminuir considerablemente la velocidad por el mal estado del desvío se agregaron los vehículos menores que hacían maniobras temerarias para adelantarse y pasarlos antes de que volvieran a subir a la ruta.
Uno de los aspectos que llamó la atención es que no había personal de seguridad alertando sobre el desvío como ocurre en casi todas las obras que se realizan en caminos transitados.
De noche la situación es mucho más complicada, según relataron algunos automovilistas, porque no hay suficiente iluminación ni indicaciones.
La ampliación del tramo que, aseguraron, debería estar terminada a fines del año que viene, tiene un costo de algo más de 103 millones de pesos y está a cargo de la UTE conformada por CPC-CN Sapag. De acuerdo con la normativa vigente, las tareas de mantenimiento en el tramo, mientras se realiza la obra, también debe ejecutarlas la empresa que ganó la licitación, aunque por lo que se puede observar, ese sector tiene escaso mantenimiento.
Los datos oficiales sobre el incremento en el número de vehículos que circulan por la ruta 22 se centraron en el puente carretero Cipolletti-Neuquén y establecen que en los últimos 10 años aumentó un 75%. Esta cifras permiten comprender la magnitud de la cantidad de vehículos que diariamente utilizan la ruta que divide en dos a la mayoría de las localidades rionegrinas ubicadas a lo largo de su traza.
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