A pesar de que existe un convulsionado clima político dentro y fuera del MPN, en Centenario, el intendente Javier Bertoldi se volvió a recostar sobre la proyección de su gestión en 2011 (decida o no seguir su incursión en las aspiraciones de la provincia) para respirar un aire más puro del intoxicado clima que hay dentro del peronismo neuquino.
Quien tomó el timón del barco para no dejar caer la imagen de la gestión en Obra Pública, es precisamente su secretario, Fernando Pieroni.
Hoy al frente de las decisiones financieras y administrativas junto al presidente del Concejo Deliberante a cargo de la Intendencia, Oscar Nahuel, es quien sostiene el impulso de la gestión, ante los avatares de la política partidaria, y las indefiniciones dentro del Partido Justicialista neuquino.
Es por eso que se encargó de iniciar rápidamente con los fondos propios (ahorros de los ingresos corrientes de la exportación a la soja o Fondo Sojero) una primera etapa del asfalto sobre distintas calles.
Mientras se espera el desembolso inminente desde Nación, para realizar un plan de 52 cuadras en todo el sector del barrio Sarmiento I, el funcionario no perdió el tiempo y salió a montar toda la estructura logística para asfaltar la primera cuadra con fondos genuinos.
Calle Belgrano
Se trata de la calle Belgrano, ente Jaime De Nevares e ingeniero Ballester, un sector de alto tránsito por ser uno de los ingresos utilizados en el sector Este de la ciudad y, además, la zona donde se emplaza un colegio secundario de gran matrícula.
Además, puso en marcha dos zonas de electrificación de manzanas, en tomas que habían sido regularizadas en la anterior gestión de gobierno, unos días antes de que asumiera Bertoldi. Este gesto, no hace más que traducir el ambiente de campaña política, a través de la promoción de obras, más allá de que no estén bien definidos los objetivos electorales, ni las alianzas. Sólo se trata de estar en permanente “campaña de gestión”.
El impasse del intendente respecto a cómo evolucionarán las internas dentro del peronismo es relevante. Pocos han creído que su salto a la nada o a la gloria, con su precandidatura, significa enfrentar a una estructura titánica, que más allá de sus constantes choques, nunca termina de hundirse: el MPN.
A esta altura no hay mucho más que analizar. Jorge Sapag parece ser el candidato del kirchnerismo, el preferido, el camino más corto para convertir a Neuquén en una provincia kirchnerista, por eslogan o por convicción, pero oficialista al fin.
El oxígeno de Bertoldi en la escena provincial estaría dado por una eventual “tragedia” para el statu quo: que pierda Sapag la interna con Jorge Sobisch. Ahí, el peronismo tendrá que dejar de jugar a que hace elecciones para nunca ganarlas, y emprender en serio la búsqueda real del poder provincial.


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