Obras frenadas y falta de conciencia, un combo que tapa de agua a la región

Obras frenadas y falta de conciencia, un combo que tapa de agua a la región
Cada precipitación fuerte es una amenaza en la región. Vecinos lo atribuyen a obras hídricas inconclusas. Funcionarios y ambientalistas hablan de falta de planificación en el tiempo y nula conciencia ecológica.

Desesperación, pánico, tristeza, son sólo algunas de las sensaciones que invaden a los vecinos de la región cada vez que llueve con intensidad o por un tiempo prolongado. Bombas de agua, compuertas, rejillas, trapos de piso debajo de las puertas son algunos de los tantos recursos que emplean para evitar que el agua ingrese a sus viviendas y destruya sus pertenencias. Lo cierto es que, irrefrenable y violenta, la semana pasada dejó cientos de evacuados y un muerto, mientras que a principios de esta otra vez hubo calles anegadas y familias afectadas. Pero ¿por qué se inunda la región? ¿por qué antes sólo ocurría con tormentas extendidas y ahora en apenas unas horas todo queda bajo el agua?

Los vecinos lo atribuyen a obras hídricas inconclusas y claman por otras que deben realizarse, mientras que funcionarios y ambientalistas acusan que las inundaciones son cada vez más frecuentes debido a la falta de planificación urbana en el tiempo y de una conciencia ecológica.

En muchas localidades de Lomas de Zamora, Lanús, Avellaneda y Brown, cada vez que llueve rebalsan arroyos, se tapan cañerías, se anegan calles y pasos bajo nivel y, lo peor, se debe evacuar a familias enteras. “Esto responde a la falta de obras de envergadura. Se hacen paliativos, como alcantarillas o sumideros, pero no las obras de importancia, como los aliviadores que se necesitan en los arroyos Galíndez y Las Perdices”, remarcó Bárbara Tarillo Egner, miembro de la organización vecinal Basta de Inundaciones, que funciona en Temperley Este.

Asimismo, consideró que la paralización de obras es una de las causas centrales de que, con cada lluvia, muchos barrios queden bajo el agua. “El parate que sufrió a comienzos de enero la obra de desobstrucción de celdas del Galíndez, que nace en Temperley y atraviesa varios barrios hasta terminar en Avellaneda, fue crucial”, advirtió y criticó: “Esa obra se inició en octubre con las elecciones y se paró a principios de mes. Estamos otra vez a foja cero. Lo peor es que no se llegó a desobstruir ni una celda”.

Desde el Foro Hídrico lomense, Víctor Frítes acusó la existencia de “obras encarpetadas”, como es el caso del aliviador oeste, que “está en proyecto, pero sin financiación”. “Pedimos al municipio que la obra se haga, por lo menos, por tramos, pero no vemos que hasta el momento se lleve adelante”, destacó.

Lo cierto es que desde las Comunas sostienen que las lluvias torrenciales desbordan los sistemas hídricos. “Cae mucha cantidad de agua en un tiempo muy corto, lo que dificulta el drenado”, justificó el secretario de Infraestructura de Lanús, José Fernández Dortona. El distrito es uno de los más afectados por las inundaciones y el funcionario atribuyó esta problemática a “las cuencas pasantes de los arroyos Galíndez, y Las perdices, que cuando llegan a Lanús, tienen la capacidad de sus caudales colmada de agua”. “Así no toman agua del distrito y nos terminamos inundando peor”, detalló.

“Ambas obras dependen de la provincia de Buenos Aires y son imprescindibles para evitar los problemas que traen este tipo de eventos meteorológicos”, indicó.

Lo cierto es que, en muchos casos sin advertirlo, los propios ciudadanos colaboran con el flagelo, arrojando residuos a la vía pública, sobre todo en ciudades que se encuentran colapsadas ediliciamente. “Hay un crecimiento urbano desmedido y totalmente desplanificado. Se cree que para que una ciudad crezca y sea económicamente próspera, debe llenarse de edificaciones. Eso no es así, porque se da un avance sobre espacios verdes estratégicos que termina generando inundaciones”, resaltó el ambientalista Martín Farina, que integra el colectivo “Unidos por la Laguna de Rocha”.

En ese marco, advirtió la “carencia de una conciencia ecológica popular”. “Con solo tirar un papel a la calle se puede causar un grave problema que contribuye a tapar desagües e inundar un barrio. Es necesario cambiar los paradigmas de construcción, crecimiento y consumo”, insistió.

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