Su realización, sin el respaldo financiero correspondiente, comprometería la totalidad del Presupuesto de Obras Públicas de la futura gestión del Frente para la Victoria.
Es decir que el Gobierno provincial hace un par de semanas, en la previa de las elecciones del 13 de marzo, anunció la realización de 1.000 viviendas, el dique El Shincal, en Belén, el acueducto Agua Clara y las cloacas de Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú, sin prever aparentemente de dónde saldrían los fondos, para su realización, pero tampoco intentando que queden bajo el amparo del actual cálculo de ingresos y erogaciones 2011. Cosa que sí hizo con el 82 % móvil y la ampliación de 2.600 cargos en la administración pública, que de ser autorizado elevaría los ingresos en este año a más de 5 mil nuevos trabajadores al Estado catamarqueño.
¿Maniobra?
Pero al margen de que el FCyS decida cumplir o no la promesa electoral, desde el Frente para la Victoria se sigue con atención el accionar del ministerio de Obras y Servicios Públicos, que conduce Juan Acuña, dado que temen que la actual gestión ponga en marcha, aún sin financiamiento previsto, las comprometidas obras y que afecten el Presupuesto de la próxima gestión, que se iniciará en diciembre.
Es que los 132 millones de pesos de las 1.000 viviendas, los 20 millones del Acueducto Agua Clara, los 50 millones del dique El Shincal, los 50 millones de las cloacas de Valle Viejo y FME, se comerían la totalidad del Presupuesto de esa cartera, y no tan solo dejarían sin recursos para la realización de las obras que decida encarar el nuevo gobierno, sino que dejarían sin fondos para hacer frente a la planta de personal, cuya plantilla salarial se absorbe más de la mitad del Presupuesto anual de esa cartera.
Sin embargo, los procesos licitatorios de las obras prometidas por el FCyS, que significan 250 millones de pesos, ya estarían en marcha en contra de la Ley de Obras Públicas, que prohíbe expresamente su realización si no cuentan con presupuesto. Un ejemplo de esto son las cloacas en los departamentos chacareros, que sin tener previsto la fuente de financiamiento, ya dieron inicio. Es más, en las propagandas del ministerio que encabeza Acuña, se anuncia que ya se compraron los primeros 7 kilómetros de caños. Por eso surgen varias preguntas: ¿Cómo se pagan? ¿Dónde se imputan esas compras? ¿Quién autorizó a violar el artículo 6º de la Ley de Obras Públicas que impide comenzar obras sin financiamiento?
Pero al ser obras de real importancia, desde el nuevo gobierno se estima incluirlas en el Presupuesto 2012, de manera de realizarlas, pero bajo las condiciones que marca la ley.
Obra energética clave sin fondos
La obra esencial para solucionar los problemas energéticos del Valle Central, San Martín- Catamarca estaría paralizada por falta de fondos.
Si bien el primer tramo de obra cuenta con el presupuesto para su realización, los recursos financieros no estarían disponibles, dado que el crédito que habría solicitado la empresa contratista Monti no estaría aún aprobado. El tramo San Martín-El Divisadero tiene un financiamiento previsto de 30 millones de pesos, y un plazo de ejecución de 10 meses, según el contrato alcanzado con la empresa, pero dada esta circunstancia de falta de fondos, seguramente este término se extenderá mucho más allá del verano 2012.
Y en este sentido, la solución definitiva tardaría en llegar -a menos que el próximo gobierno acorte los tiempos- hasta mediados del 2013, puesto que la segunda terna El Divisadero-Catamarca aún no está ni licitada, pero en los pliegos precisa que una vez iniciada tendrá un plazo de obra de 12 meses.
Juan Acuña quiso renunciar, pero el Gobernador
quiere que lo acompañe hasta el final de su ciclo
El actual ministro de Obras y Servicios Públicos, Juan Cristóbal Acuña, habría presentado su renuncia al gobernador de la provincia, Eduardo Brizuela del Moral.
Más allá de la dimisión formal que realizó la totalidad del funcionarato del actual gobierno del Frente Cívico y Social, tras la histórica derrota en las elecciones del pasado 13 de marzo, el titular de la cartera de Obras y Servicios Públicos se habría comunicado personalmente con el primer mandatario, para expresarle sus deseos de dejar el gobierno.
“Eduardo, creo que mi ciclo está cumplido y me quiero ir”, palabras más, palabras menos habría expresado el ministro, amigo personal de Brizuela del Moral, para pedir que lo deje ir cuanto antes.
“Tu ciclo va a estar cumplido cuando se cumpla el mío”, habría sido la taxativa respuesta del Gobernador, sin darle chances de que insista en su pedido.
La contestación de Brizuela del Moral dejaría en claro cuál es su pensamiento: que nadie abandone el barco en medio de la transición del poder.
Pero, según confiaron fuentes del propio oficialismo, el pedido de Acuña se sustenta en los reclamos internos que surgieron tras la derrota electoral luego de 20 años de gobierno.
Es que uno de los flancos más débiles del FCyS fueron precisamente los servicios públicos, y el blanco predilecto de los pases de factura postelectorales fue Acuña.
Además, sobre su gestión se posaron los ojos: ya en las semanas previas a la contienda, a partir del conflicto con los empleados del área, que no fueron solucionados y terminó explotando en las calles a horas de los comicios.
Asimismo, la sórdida interna que mantendría desde hace largo tiempo, con el núcleo duro del brizuelismo de Casa de Gobierno, también habría desgastado su relación con el propio Gobernador, y habría apurado sus ganas de marcharse. Para colmo, trascendió que los servicios contables, que responden a sus adversarios internos, lo tendrían a maltraer para justificar las obras y los servicios contratados, especialmente sobre el área de Infraestructura Pública, que conduce Marcelo Zanotti.
Por lo pronto, Acuña no se va, y a pedido de Brizuela del Moral lo acompañará hasta el final de su gestión.


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