Mauro Long integró el equipo de arquitectos que se adjudicó el concurso de anteproyectos para refuncionalizar el Microcentro de Rafaela. La propuesta, claro está, después pasó por el tamiz municipal para ser convertida en proyecto ejecutivo y que ahora se rechazó a través del Registro de Oposición.
Para Long, “el centro rafaelino muestra una gran complejidad por los distintos usos que soporta, por eso nuestra propuesta buscó proveer una estructura adecuada para que estas actividades se puedan desenvolver correctamente, en el marco de un proceso de reordenamiento y renovación”.
El desafío más importante fue “cómo hacer convivir un uso predominantemente peatonal con el vehículo”. Para resolver este “problema” se crearon “espacios flexibles que puedan ser utilizados como estacionamiento durante la semana pero que permitan otros usos en los fines de semana”.
“No tenemos idea del proyecto final definitivo ni de la presupuestación. Nuestro trabajo terminó con el llamado a concurso”, indicó Long.
-El costo del mobiliario era uno de los temas de discusión.
-Como es un anteproyecto, nada es definitivo. El equipamiento se sugiere, pero no es definitivo. Son de catálogo. El banco es un producto de diseño de un estudio reconocido, no es el típico banco de plaza para tres personas. Nuestra elección no fue caprichosa, estos bancos generan otro concepto, otro tipo de apropiación del espacio donde se busca una situación y no un objeto.
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