La calle Islas Malvinas está cortada desde hace casi dos meses por una montaña de tierra tras el abandono de trabajos de desagües y cloacas. Además, hay pozos y zanjas
La situación tiene más de un mes. A principio de diciembre, la empresa encargada de la obra se fue y les comunicó a los vecinos que trabajaría en otro barrio y que volvería en un tiempo a terminar. Los trabajos son de desagües pluviales y cloacas. Falta la instalación de cuatro caños conectores que pasan por debajo de la intersección para que los afluentes tengan su salida. Desde ese momento los trabajos están paralizados.
Los vecinos comenzaron a quejarse por cómo habían quedado los restos de las tareas. Una montaña de tierra se eleva en medio de la intersección, lo que impide el tránsito vehicular. El asfalto llega por Islas Malvinas hasta 393 y ahí se detiene, como tienen que hacer también todos los autos que pasen por el lugar. El recolector de residuos dobla en la esquina anterior, según contaron los vecinos, tienen que salir en el momento que pasa y correr el camión.
Encima, los remises que conocen la zona, no van. Una vecina, mayor de edad, necesita atención médica frecuente. Las ambulancias frenan casi media cuadra antes de su casa y sus hijas tienen que ayudarla hasta el rodado para que la atiendan.
Hace una semana, Lorenzo, que vive en la esquina citada, se comunicó con uno de los responsables de la obra de la empresa. Estos le prometieron que el lunes 20 volverían a los trabajos. Según contó Lorenzo, le pidió que por lo menos vengan a tapar las cámaras que dejaron abiertas porque un hombre mayor sufrió un accidente días atrás. Y además que habiliten el paso para los automóviles.
A un mes y medio de parados los trabajos, nadie del Municipio se comunicó con los vecinos para explicarles las razones por las cuales la empresa asegura que dejó de trabajar en el lugar para realizadas otras tareas en el Barrio Novak.
Un grupo de personas se reunió ayer y dialogó con EL SOL acerca de los inconvenientes que sufren e hizo hincapié en el problemas de las lluvias: "nunca nos había pasado, pero como dejaron esto así, desde diciembre cada vez que llovió nos inundamos. El agua llegó hasta las puertas de las casas. Los desagües no están conectados y el agua no tiene salida, tenemos miedo si se viene una lluvia fuerte que pueda generar problemas mayores para nosotros".
A esto se le suman otros dos inconvenientes. El primero, la falta de luminarias y con ello -más la tierra acumulada- se suceden los hechos de inseguridad. "Hace meses que pedimos reparación para las luces de esta esquina, nunca vinieron. Y nos sorprende porque Jorge Barrionuevo, el subsecretario de Alumbrado Público, conoce el barrio muy bien porque nació acá. Todos lo conocemos de chiquito, pero ahora nos tiene olvidados", contaron los vecinos y agregaron: "atrás de las montañas se esconden los chorros, también entre los yuyos de la zanjas, que nunca vienen a cortarlos. El sábado un patrullero perseguía una moto por acá, los dos pibes pasaron entre los escombros y se fueron porque la Policía no puede pasar. Todos los días pasa algo así".
"Queremos que terminen la obra, hace años que nos prometieron estos trabajos y el asfalto para estas cuadras. Pero lo que más queremos es que arreglen esto, saquen toda esta tierra, estos escombros, conecten los caños y tapen las cámaras, porque es peligroso y un problema para todos", coincidieron.

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