Las quejas van desde el caos vial hasta la fuerte baja de ventas en los comercios
Los vecinos y comerciantes de la avenida 122 ya están hartos de vivir “en obra”. Desde que en enero pasado se pusieron en marcha las tareas para remodelar esa transitada arteria -en el marco de las mejora proyectadas en los accesos al Puerto La Plata-, la rutina diaria de las personas que viven en la zona se alteró en muchos aspectos. Y, para la mayoría, ese cambio fue negativo, por lo que no ven la hora de que las obras se terminen de una vez.
Si bien es cierto que al comenzar las tareas se estimó que continuarían hasta “mediados de año” y que posteriormente desde la Dirección Provincial de Vialidad se indicó que estarían terminadas para agosto, lo concreto es que para miles de vecinos y comerciantes las obras se convirtieron en una “eterna incomodidad” con la que deben convivir. En el transcurso de la semana se trabajó en distintos frentes (como en el tramo que va de 38 a 43 y entre 52 y 60), lo que a su vez derivó en complicaciones para transitar por la zona.
Precisamente, ese factor y los recurrentes cambios de sentido de circulación, la falta de señales, los ruidos molestos, las calles bloqueadas y el caos vial han sido algunos de los aspectos que más quejas generaron. Es que esa avenida de dos vías, siempre de tránsito nutrido y “pesado”, opera desde hace meses como una calle de sentido único, intercalando unos días los trabajos en la mano derecha y otros en la izquierda, en una alternancia que enloquece a los automovilistas. Como se sabe, los comerciantes se vieron muy perjudicados en su actividad, a punto tal de que hubo un pronunciamiento del Concejo Deliberante para exigirle a la Provincia un resarcimiento.
Roberto Javier, dueño de un local ubicado sobre la avenida 122, sostuvo que “todos los días es una historia diferente; por la lluvia, o los trastornos con el gremio, o por alguna razón, siempre se complica”. Ante ese panorama, Javier aseguró que hace ya tiempo les dijeron “que las obras estaban a un mes de ser completadas”. “Con el negocio se complica mucho, porque el tránsito pasa por una sola mano, cuando normalmente es una avenida con tránsito continuo”, explicó. El comerciante que aseguró sus ventas se han visto afectadas por lo menos en un 50%.
"Es muy difícil sacar el auto a la mañana y tener que desviarse y dar vueltas para poder ir a donde necesitás”, se quejó otro de los vecinos, a quien, al igual que muchos frentistas, durante un tiempo estuvo imposibilitado de guardar el auto en el garaje por las obras frente a su casa. Sin embargo, también hay en el barrio quienes reconocen que las molestias “son necesarias” para mejorar y poner en valor la avenida, que se convertirá en un corredor esencial, no sólo para la nueva terminal portuaria, sino también en el paso hacia el complejo universitario de la UNLP en 122 y 52.
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