A un mes y medio de la inundación, la mitad de las calles está intransitable y el hospital, casi vacío.
A un mes y medio de la inundación del 6 de abril, el agua sigue presente en las calles de esta localidad, ubicada 136 kilómetros al nordeste de la ciudad de Córdoba.
El hospital no funciona en su edificio histórico y 50 por ciento de las calles siguen afectadas por el agua. “Subieron las napas. Están a 20 centímetros, no pueden circular vehículos porque se puede hundir todo”, comenta el intendente.
Hace un mes de medio, una inusual lluvia de más de 300 milímetros en un día y medio afectó la región. A pocos kilómetros, la canalización del río Guanusacate desbordó y el agua llegó al pueblo. “El canal estaba sucio y algunos dueños de campo hicieron puentes de tierra con apenas un caño. El agua comenzó a bajar por los campos y desembocó en una calle”, relata Foleto.
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