Monseñor Roberto Rodríguez hizo extensiva una carta a todos los medios locales donde se despide de la comunidad riojana.
El texto, conciso, expresa lo siguiente en uno de sus párrafos: “La iglesia, guiada por el Espíritu Santo, sin su fe en Cristo, y bebiendo en sus sentimientos, sería –como nos dice el Papa Francisco- una ONG Piadosa. En las reservas valiosas del pueblo riojano de una piedad popular profunda, que alienta en todo momento de su vida, se requiere siempre pasar de una fe homenaje a una fe encuentro. Es precisamente esa actitud que la que debía impulsar toda acción pastoral, toda proyección de la Iglesia en el mundo, en el cual se inserta virtualmente”.
“Con ese espíritu transitamos estos siete años juntos y las celebraciones festivas que el mismo pueblo que Dios tiene muy arraigado en su cultura de todos los tiempos, son las manifestaciones más espontáneas de la alegría de vivir su fe y que experimenté en tantos lugares de La Rioja profunda”, continuó.
Bregó por la unidad en el seno de la Iglesia y por ende, de la comunidad toda, contribuyendo a la “cultura del encuentro”, haciendo hincapié en la búsqueda del diálogo “profundo y maduro”, el cual “supera el conflicto, que empaña las relaciones humanas y genera la diversidad no asumida distancias y heridas profundas.
Rodríguez deja el obispado formalmente el 7 de septiembre próximo, en una Misa solemne en la que tomará la Diócesis el padre Marcelo Colombo.
Sobre la figura del Obispo entrante en la Iglesia aseguró que llega a La Rioja para “guiar, santificar y enseñar al noble pueblo riojano”.
El Obispo culmina la misiva al pueblo riojano, haciendo un mea culpa: “Ruego a la Misericordia del Padre y a ustedes, que perdonen aquellas actitudes, omisiones y ofensas que puedo haber cometido en mi paso por esta Diócesis” y agradeciendo las manifestaciones de afecto y compromiso recibidas a lo largo de su tarea pastoral en la Provincia.


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