Obispo Lugones: “Tenemos que acompañar a nuestros jóvenes”

Obispo Lugones: “Tenemos que acompañar a nuestros jóvenes”
En la misa del domingo de Pascuas celebrada en la Catedral Nuestra Señora de la Paz, se pidió por la unidad de la familia. El Intendente de Lomas, Martín Insaurralde, presenció la celebración.
En la Catedral Nuestra Señora de la Paz se celebró ayer la tradicional misa del domingo de Pascuas por la Ceremonia de Resurrección. Fue llevada a cabo por el Obispo de Lomas de Zamora, Monseñor Jorge Lugones, y estuvo presente el Intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde.

Lugones llamó al reconocimiento de todas las mujeres que honran la vida ante situaciones de muerte, y ante hijas y madres adolescentes. Destacó también “la violencia actual que resignan a esas madres a perder en la plenitud de la vida a sus hijos”.

Luego, el Obispo hizo referencia a los terremotos en Chile y Japón, pero pidió que “no sean para anunciar la muerte, sino la vida”. Y agregó: “Como la vida de una mujer dando a luz, dando el resplandor de un ser que invita a recrear la memoria de vida”.

Con la Iglesia llena de jóvenes, adultos y niños, llamó al recuerdo de la familia unida en la Iglesia, como “primer ejemplo de Memoria de Vida” y para preguntarse y reflexionar sobre el lugar que se le da a Dios en la familia hoy. Por otro lado, realizó una autocrítica de la institución religiosa.

“A la Iglesia le ha faltado creatividad y arrojo apostólico. Tenemos que acompañar a nuestros jóvenes que se encuentran fuera de la comunidad”, remarcó en su discurso. Ante un público atento, hizo hincapié en el cuidado y la atención que se le debe prestar a las jóvenes generaciones.

“Muchos de ellos no valoran la vida, se les ha hecho demasiada pesada, pareciera que ya han andado largamente por la vida, a pesar de su corta edad, encerrados en una memoria de muerte”, remarcó.

Además, recordó el Día Internacional de la Lucha contra la drogodependencia y afirmó que la Iglesia “no puede ser indiferente ante tantos jóvenes sufridos que son también verdaderas catedrales del encuentro con el Señor Jesús”.

El religioso aseguró que todos ellos luchan contra “un enemigo de enorme capacidad del mal”. Ante las mujeres emocionadas por la celebración, Monseñor llamó a la esperanza y afirmó conmovido: “Alentamos en nuestra diócesis a todos los que honran la vida, de un modo especial a todos los que trabajan y acompañan a los enfermos, a las madres embarazadas, a nuestros chicos con capacidades diferentes, a nuestros ancianos humanizando un poco más la medicina y llevando una caricia y una palabra que se hace resplandor de alivio y memoria de vida digna, ante el desamparo, la soledad y el dolor.”

Al terminar la celebración, Insaurralde remarcó: “Esta gestión se ve muy identificada con el discurso de Lugones porque trabajamos día a día con los chicos que no pueden dejar las drogas o que no van al colegio o con las mujeres que son madres muy jóvenes.

El objetivo es que todos puedan tener las mismas oportunidades”. La misa transcurrió tranquila y solemne, y el Obispo concluyó: “Dios es capaz de hacer rodar la pesada piedra de la desesperanza, del miedo, de la falta de entrega, de nuestra tibieza, para devolvernos la memoria de vida y enviarnos como al ángel mensajero a anunciar esta buena noticia: Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes”.

Monseñor Lugones llamó entonces a la reflexión, sobre el lugar que ocupa Dios en la vida de los creyentes hoy en día y sobre el retorno a las familias en la Iglesia llena.

Pidió por la ayuda y la atención a los jóvenes que son el futuro futuro. “No podemos darles la espalda”, insistió antes de finalizar.

También prestó especial atención a las mujeres, tanto hijas como madres que sufren. Y llamó finalmente a la fe y la creencia, que la celebración de la resurrección de Jesús nos debe dar esperanzas y Memoria de Vida. El Obispo presenció la misa principal de las 19, aunque se celebraron cinco a lo largo de todo el día.

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