La máxima autoridad de la Iglesia local emitió un comunicado en el que aseguró que el Pontifice ya había insinuado su voluntad de dejar al padado. Delgado elogió Ratzinger y opinó que su renuncia es un acto de grandeza y humildad.
Con una mirada de fe, creo que se trata de un acto de enorme grandeza y de profunda humildad por parte del Papa. Expresa un gran amor a la Iglesia y una plena confianza en la providencia de Dios.
En este momento, me permito rogar a todos los católicos y a tantas buenas personas de fe creyente, que acompañemos a Benedicto XVI con nuestra oración. Oremos también por el próximo Papa que vendrá y por quienes tendrán la responsabilidad de elegirlo.
El 30 de enero último tuve oportunidad de saludar al Papa y de agradecerle en nombre de la Arquidiócesis de San Juan el haber proclamado el Año de la Fe, que estamos viviendo, y sus luminosas enseñanzas para la Iglesia y para el mundo. Es una delicia saludarlo o conversar con él. Sabe escuchar, comprender y alentar de un modo que sorprende y llena el corazón.

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