El pontífice hizo el pedido a los familiares de Marcelo, quien está en estado vegetativo hace 18 años.
Luego de que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) determinara que la familia de Diez no requiere de un fallo judicial para fijar el cese de las medidas que le dan soporte vital, el obispo emitió un comunicado con este requerimiento.
“Pedimos a sus familiares que nos confíen a Marcelo hasta que su curso en esta tierra se cierre naturalmente”, solicitó.
Ya en agosto del año pasado Bressanelli se había referido a la situación de Diez cuando consideró que “como hombres y mujeres que creen en Dios se debe reconocer que este caso es un misterio” y que sólo se puede “redoblar la capacidad de amor, resignar con humildad el afán de omnipotencia y brindar al hermano necesitado lo que esté al alcance”.
No está enchufado
En su nueva comunicación, el obispo aseguró que “no corresponde a la verdad decir que Marcelo Diez está ‘enchufado’, como se publicita, pues no está conectado a nada. Ni lo ha estado en estos últimos años”. “No corresponde a la verdad decir que está en estado terminal o agónico, dentro de su cuadro goza de una salud estable, sin siquiera resfríos o escaras desde hace mucho tiempo”, agregó.
Bressanelli destacó que tampoco corresponde a la verdad decir que se le dé un tratamiento “desproporcionado o de ensañamiento terapéutico”. “Lo único que se le brinda es el sostén vital básico que no se le puede negar a ningún ser humano: alimentación e hidratación, higienización, afecto y asistencia espiritual”, manifestó.
La máxima autoridad de la Iglesia neuquina aseguró que quitarle el sostén básico “no es dejarlo partir en paz” y ejemplificó: “En un estado terminal, donde los cuidados naturales no cumplen su función, nadie se opondría a la suspensión de los mismos. Mientras que en la situación actual de Marcelo, la suspensión de ese sostén provocaría activamente su muerte, por omisión de la debida ayuda”.
“Lo cual corresponde a una verdadera práctica eutanásica, rechazada por la ley llamada de ‘muerte digna’”, denunció Bressanelli, quien aseguró que esa muerte sería “atroz”. “La ciencia médica sabe y describe la crueldad de esta práctica. En este tipo de muerte, nadie excluye la posibilidad de grandes sufrimientos y de una parcial conciencia de los mismos”, dijo.
El obispo destacó que Marcelo encontró en Luncec, donde permanece internado desde hace 8 años, “una familia que le brinda cariño y que se hizo totalmente cargo de él”. “Gracias a PAMI y a Luncec recibe el tratamiento normal que se le debe a toda persona, en cualquier situación que se encuentre”, afirmó.
Bressanelli dijo que entiende y respeta la situación de las hermanas de Marcelo a quienes les solicitó que le permitan cuidarlo.
“Lo hacemos convencidos que el derecho a la vida es el primero y fundamental de todos los derechos. En nuestra condición de cristianos reconocemos a Dios como padre y al prójimo como hermano, por eso nos sentimos comprometidos en cuidar y favorecer la dignidad, la calidad y la sacralidad de la vida humana en todos los tramos de su existencia, cualquiera sea su estado de salud”, concluyó.
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