Una multitud redobló su fe ante el Santo Patrono de la Provincia; el Obispo habló sobre tarea en el Año de la Fe.
Como siempre, los riojanos desdoblaron su fe en San Nicolás de Bari. Ayer una multitud se congregó en las puertas de la Iglesia Catedral, símbolo que pertenece al patrimonio de los riojanos y que precisamente en el 2012 cumplió su centenario. Esa multitud, que año tras año se congrega de manera espontánea se dio cita nuevamente para la tradicional procesión en las calles céntricas de la Capital.
Es una festividad religiosa, pero que traspasa esos límites y se constituye en un hecho social y cultural. Allí no hay diferencias sociales, todos quieren estar presentes, estar cerca del Santo Patrono de la Provincia, San Nicolás de Bari. Es la fe de los riojanos.
En ese sentido es que el Obispo de la Provincia, Roberto Rodríguez expuso su mensaje sobre la fe de los riojanos. Luego de la tradicional procesión, Monseñor Rodríguez procedió a realizar su mensaje de Año Nuevo. Cabe recordar que estas fiestas se contextualizan en el “Año de la Fe”, que fue declarado por el Papa Benedicto XVI, en octubre del año pasado y que durará hasta noviembre de este año.
“El Año de la fe vivido en la comunidad de la Iglesia riojana será ocasión de profundización y purificación de la fe. Con la ayuda del Espíritu, presente en la Iglesia, deberá descubrir que no somos tributarios de ninguna ideología, sino que proclamamos a una persona: Cristo el Señor. El es el centro de lo que creemos y anunciamos y lo que Jesús dijo e hizo es el fundamento y norma de nuestra vida”, dijo el Obispo. Para ello citó el ejemplo de una carta redactada en Atenas a finales del siglo II, se responde a la inquietud de un tal Diogneto acerca de la vida de los cristianos. “Para decirlo en pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo. El alma, en efecto, se halla esparcida por todos los miembros del cuerpo; así también los cristianos se encuentran dispersos por todas las ciudades del mundo (Carta a Diogneto 5-6)”, leyó el Obispo.
Al respecto de ello, dijo que las fiestas en honor del Divino Niño Alcalde y de San Nicolás, que hunden sus raíces en la misma historia riojana, son un don de Dios y como don, nos llama a una tarea.
“Nos aprestamos entonces a recorrer este año 2013 con ese espíritu. Todas las comunidades cristianas de la Diócesis se dedicarán a buscar el tesoro oculto en medio de las preocupaciones y debilidades de este mundo, que necesita una inyección de Evangelio. Nosotros somos los destinados a entregarlo, junto con las confesiones cristianas y aquéllos que proclaman a un solo Dios y Señor. La oración de San Francisco “Señor haz de mí un instrumento de tu paz” es la oración que nos une en todo encuentro interreligioso”, profundizó.
“En el Año de la Fe, instaurado por nuestro Santo Padre, Benedicto XVI, para que nuestra fe sea profundizada y purificada, hemos meditado durante los días de la novena patronal sobre los orígenes y desarrollo de lo que creemos y proclamamos”, aseveró.
Para profundizar sobre estos conceptos, el Obispo detalló sobre qué es lo originario, típico y esencial en la vida cristiana. “El cristianismo aparece como un fenómeno histórico extraordinariamente rico y complejo”, indicó, mientras que aseveró que ofrece a la humanidad un patrimonio grandioso de reflexiones y vivencias teológicas, filosóficas, éticas y sociales, experiencias religiosas, de acciones y expresiones litúrgicas, de manifestaciones del arte, de escuela de oración.
“En toda esta realidad hay algo de preciso que, con referencia al resto, debe ser considerado como central, la fuente, que de razón y sentido de todo lo demás”, añadió.
“La primera comunidad cristiana surgida por voluntad del mismo Señor Jesús y fortalecida con el envío del Espíritu Santo fue elaborando aquellas verdades que aun hoy proclamamos. El corazón de este organismo es la proclamación desde el inicio de que” Cristo resucitó” pasó de la muerte a la vida, que resucitó para nuestra salvación, que es el Cristo y el Señor, que toda la realidad está en El y camina con El y va hacia El”, agregó Rodríguez.
En su homilía detalló que “la Iglesia a través de los tiempos continúa este anuncio y lo fue profundizando en el curso de la historia. La comunidades cristianas se fueron conformando y viviendo la novedad de la fe: el libro de los Hechos de los Apóstoles nos cuenta que los cristianos en el mundo eran un solo corazón y una sola alma, se reunían en el templo a orar, se mantenían constantes en las enseñanzas de los Apóstoles, partían el pan por las casas, no había necesitados en esas comunidades, gozaban de la simpatía de todo el pueblo y el Señor agregaba a la comunidad a los que habrían de salvarse”, contó.
Para fundamentar su postura, el Obispo expresó que el anuncio del Nacimiento de Jesús está “lleno de Dios, reconocido en su acción creadora y también salvadora del hombre. Y está lleno de humanidad invitando a la paz en la tierra a todos los hombres de buena voluntad”.
“En el mensaje de la paz al inicio del Año 2013, el Papa Benedicto XVI, bajo el lema “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” nos dice: “El deseo de paz es una aspiración esencial de cada hombre, y coincide en cierto modo con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda. En otras palabras, el deseo de paz se corresponde con un principio moral fundamental, a saber, con el derecho y el deber a un desarrollo integral, social, comunitario, que forma parte del diseño de Dios sobre el hombre. El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios”, agregó.
“En efecto, Dios mismo, mediante la encarnación del Hijo, y la redención que él llevó a cabo, ha entrado en la historia, haciendo surgir una nueva creación y una alianza nueva entre Dios y el hombre dándonos la posibilidad de tener “un corazón nuevo” y “un espíritu nuevo” Por eso Cristo es nuestra paz, nuestra reconciliación. Tarea fundamental del cristiano en la Iglesia y en el mundo es la construcción del tejido social en la reconciliación, el diálogo fraterno y la paz”, concluyó.
Citas textuales
El Obispo en su mensaje, comenzó con el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, del Papa Benedicto XVI. Estas fueron las palabras:
“Cada nuevo año trae consigo la esperanza de un mundo mejor. En esta perspectiva, pido a Dios, Padre de la humanidad, que nos conceda la concordia y la paz, para que se puedan cumplir las aspiraciones de una vida próspera y feliz para todos.” (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, Año 2013).
En tanto que al final del mensaje deseó que “el divino Niño Alcalde y San Nicolás bendigan al pueblo riojano, que se reúne anualmente para estas fiestas del Tinkunaco y manifiesta su amor y dedicación al Señor de la Historia, Jesucristo Señor nuestro, que vive y reina por los siglos de los siglos, Amén”, concluyó.
“Todas las comunidades cristianas de la Diócesis se dedicarán a buscar el tesoro oculto en medio de las preocupaciones y debilidades de este mundo, que necesita una inyección de Evangelio”
“El cristianismo aparece como un fenómeno histórico extraordinariamente rico y complejo”, dijo el Obispo.

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