Una vecina de la casa del barrio porteño de Lugano en la que una menor de 15 años fue esclavizada por sus padres adoptivos durante 9 años dijo que "nunca vio nada raro" en la cuadra que la hiciera sospechar de la situación.
"Todas las mañanas salgo a barrer la vereda frente a la casa y nunca vimos nada raro", comentó a la prensa Blanca, vecina de la vivienda ubicada en la calle Pola.
La niña fue obligada a convivir con un perro y un mono y compartir la comida con los animales, y por su bajo peso debió ser internada en terapia intensiva en un centro de salud porteño, según el caso que tomó ayer estado público.
"Empecé a llorar cuando me enteré lo que pasó", indicó la vecina.
La mujer confirmó que la hermana biológica la estaba buscando y que fue ella quien alertó a la justicia sobre "una situación irregular" que originó el allanamiento que puso al descubierto la macabra historia.
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