"Yo no soy golpista, siempre he sido democrático", dijo esta mañana al denunciar que se le pidieron "cosas que no podía aceptar". "Nunca estuve, ni estaré dispuesto a adoptar actitudes que vayan contra el Gobernador", disparó en una entrevista con periodistas de la emisora comodorense Radiocracia. Las manifestaciones del ex-ministro le dan una vuelta de tuerca a la fractura evidente que existe en el Ejecutivo, exhibida sin vueltas por el trelewense Maza.
Lo paradójico es que el desarrollo de la crisis llega cuando, en apariencia, el kirchnerismo, el buzzismo y el mackarthysmo estarían cerrando con la asunción de Eliceche sus diferencias del pasado, agigantadas en este preciso momento por lo que sería una disputa en la cima del poder.
Seguramente nadie tomó en cuenta que Maza podía disparar un enorme revuelo mediático que exhibiera la profundidad de las diferencias, pero sin embargo el ex-titular de Ambiente protagonizó -y continúa aún- un raid mediático durante el que va subiendo de manera progresiva la contundencia de sus manifestaciones.
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