Se registraron en los últimos días y no dejaron heridos. Investigadores vinculan los hechos a los crímenes de Miguel Ángel Vilugrón y José Morales.
En ningún caso hubo que lamentar heridos, pero los investigadores policiales no descartan que la bronca recíproca que existe entre sus miembros termine con eso.
Los hechos se inscriben en un contexto sumamente conflictivo que enfrenta a grupos antagónicos y vulnera la seguridad de vecinos que prefieren, muchas veces, evitar la exposición por temor a represalias.
Cuando la calma parecía dominar el escenario, después del último incidente de mediados de junio, que protagonizó una mujer al retener un colectivo de Indalo para reclamar protección y seguridad, en las últimas 48 horas el barrio sumó dos nuevos episodios de violencia.
Los investigadores policiales vinculan las agresiones cruzadas a los crímenes de Miguel Ángel Vilugrón y José Morales.
Vilugrón, de 20 años, fue asesinado de un tiro en el pecho durante la madrugada del 16 de marzo. Entre dos y tres personas efectuaron múltiples disparos hacia otro grupo que estaba afuera del domicilio ubicado en la manzana I, de la toma Ex Despo, entre quienes se encontraba la víctima.
Luego del crimen, dos familias involucradas denunciaron haber sufrido agresiones. En un caso, sus integrantes manifestaron que le balearon la casa; y en el otro, que le arrojaron dos bombas molotov y luego varios disparos.
Según la instrucción de la causa, también hay testigos que refieren haber sido amenazadas por los imputados a través de otras personas que han estado detenidas: “Nos mandaron a decir que nos iban a abrir la cabeza de un tiro, que no se iban a comer ninguna”.
Con Morales, alias Tati, pasó algo parecido. El hecho investigado ocurrió a las 2.45 de la madrugada del 2 de junio, cuando la víctima caminaba junto a dos amigos en cercanías a Paimún y Tres Arroyos.
Un grupo de personas comenzó a agredirlos con piedras y luego efectuó disparos con arma de fuego. Una de las balas le perforó la traquea; y así Morales murió por “asfixia por aspiración hemática”.
Su asesinato también trajo aparejado denuncias por amenazas y el pedido de protección para testigos. Hoy vuelven a intercambiar disparos.
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