El investigador Marcelo Ducart consideró que los obstáculos en el escenario de la producción teórica en Educación Física suponen nuevas oportunidades de acción
Desde un ensayo de su autoría, el profesor Ducart intenta un “acercamiento poco común para el área, centrado especialmente en la hermenéutica filosófica, teniendo en cuenta el presupuesto de Gadamer sobre los efectos de un texto. En este sentido –según señala– toda obra escrita guarda relación con los lectores, tanto reales como ideales. Se busca así comprender la evolución histórica de la teorización disciplinar, a partir de la relación de los mismos con los lectores y sus preocupaciones o ausencias dominantes; con la importancia del papel jugado por las tradiciones académicas y el sentido que se dieron a las mismas. Los destinatarios de las teorizaciones pertenecen a un espacio social singular; se acercan o no a los textos escritos, se relacionan a partir de sus preguntas, operan selecciones y proponen interpretaciones. En este sentido, surge la siguiente interrogación: ¿Qué expresan las investigaciones actuales? ¿Qué efectos produjeron y actualizan en el colectivo de profesionales las formas discursivas de los saberes académicos que se producen y hacen circular?”.
Ducart destacó: “Quisiéramos hacer explícita la conjetura inicial que guía nuestra posición, a saber que: La mayoría de los conocimientos que producimos y damos legitimidad para su circulación en nuestra profesión parecen irrelevantes, no sólo para el colectivo de los profesionales que no alcanzamos a convertirlo en capital cultural de nuestra sociedad. Dicho esto, es decir luego de introducir la negatividad de la crítica, damos paso a la utopía transformadora”.
El docente universitario indicó que en estos últimos cinco años se ha escrito más de Educación Física que en toda su historia fundacional. “Es notable el decidido impulso que han tomado las presentaciones en congresos, seminarios y la publicación de artículos en revistas especializadas, libros, etcétera. A pesar de ello, emerge la sensación de que todavía no alcanzamos a sentir como propias y orientadoras de nuestras prácticas la teoría que producimos. Dicho en otras palabras, tal vez hemos redireccionado nuestra capacidad para investigar temas o problemáticas en una zona de saberes poco relevantes y/o significativos para el colectivo de los profesionales del área. O quizás, hayamos perdido el nexo de contacto entre la agenda universitaria y las demandas de la mayoría del colectivo de profesionales no vinculados a ésta”.
Modelos dominantes
A partir del análisis de más de 230 trabajos finales de Licenciatura en Educación Física de la UNRC (desde el 2003 al 2010), se observa, dijo Ducart, “el importante papel de cristalización que ejercen las tradiciones académicas y culturas de trabajo. Surge el siguiente interrogante: ¿Qué efectos producen en docentes y estudiantes las formas discursivas de los saberes académicos? En sintonía con los presupuestos de la Modernidad, los modelos teóricos dominantes desde los cuales se sigue pensando la disciplina están marcados fuertemente por perspectivas racionalistas.
Este modelo para algunos pensadores, se le podría denominar de ‘revelación’, ya que se basa en la búsqueda de certeza y de los fundamentos objetivos. Es un modelo que sigue confiando en la posibilidad ordenadora de una racionalidad necesaria; operan como paradigmas de explicación universal y necesaria frente al conocimiento”.
Teoría y práctica
El docente universitario comentó que se observa en las investigaciones citadas un consenso absoluto sobre la necesidad de cambio disciplinar. Es una especie de reacción a partir de la frustración o desmotivación por el desacople ante los relatos de la crisis generalizada (laboral, profesional, social, política, económica, etc.). Sin embargo, no se alcanza a comprender que la emergencia de nuevas prácticas y teorizaciones se corresponden más bien con un nuevo modo de entender y construir la realidad/conocimiento y no tan sólo la actitud de dejar entrar lo novedoso e innovar en cuanto tal”.
Oportunidades
Subrayó el profesor Ducart: “Estamos convencidos de que los variados obstáculos que emergen en el escenario de la producción teórica en Educación Física, suponen también la génesis proactiva de nuevas oportunidades de acción. Nos falta seguramente introducir a los nuevos investigadores y del campo disciplinar, en el permiso de la ruptura de lo dicho, la distancia y la transgresión de las reglas del decir, para que el lenguaje se rehaga desde la experiencia íntima”.
Sin embargo, se preguntó: “¿Cómo hacerlo en estos tiempos donde el desamparo y la fragmentación son moneda corriente? ¿Cómo ir en busca de los vestigios que den cuenta de los sentidos colectivos de nuestra orientación? ¿Cómo conocer en tiempos donde el silencio es producto de tanto ruido y confusión? ¿Cómo escuchar los reclamos, demandas y necesidades sociales para que se hagan eco en los pasillos, aulas y campos deportivos de nuestras universidades e institutos educativos? Se trata de jugarnos por una transformación colectiva que genere mejores condiciones para habitar el mundo a pesar de los inconvenientes”.
Señaló el docente: “Los espesores complejos y la heterogeneidad de nuestros relatos de la crisis interna de la disciplina y del estado de situación de la investigación actual posibilitan la irrupción de la singularidad de nuevos acontecimientos y por lo tanto de nuevas miradas y discursos para acceder y construir realidades posibles. El acontecimiento de la emergencia de lo singular es la expresión de un proceso silencioso e irrepetible, cómo es la realidad antropológica del cachorro humano”.
“Postulamos como equipo de investigación –subrayó– un pensar que necesariamente cambie el escenario de certezas disciplinares, muchas de ellas construidas sobre patrones normativos defendidos dogmática o corporativamente, por otros donde el poder de legitimación provenga de la participación democrática, entre las cuales se debe incluir necesariamente la voz de los estudiantes y de la sociedad toda. Creemos que la emergencia de nuevas prácticas diferentes no nos debe crispar sino potenciar el desarrollo de mejores argumentaciones para legitimar la diversificación de los puntos de vista”.
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