Sergio Rocamora afirmó que la Policía Vial debe convertirse en una división de "Seguridad Vial" y anticipó que los uniformados realizarán un "control activo" en las calles para detectar prófugos.
El flamante subsecretario de Seguridad, Sergio Rocamora, arrancó su gestión con la propuesta de impulsar una transformación: afirmó que, a partir de ahora, la Policía realizará un “control activo”en las calles y apuntó a modificar la modalidad de trabajo de la Policía Vial.
Rocamora asumió el lunes y apenas el gobernador Francisco Pérez firmó el decreto de su designación, participó en un par de operativos policiales nocturnos en barrios de Guaymallén junto al propio mandatario y en medio de un notable despliegue policial.
En este sentido, el funcionario aseguró a Elevediez que la idea es que la gente vea que Pérez está al frente de la Policía y que, a su vez, visualice a la propia fuerza para sentirse “protegida y cuidada”.
“La Policía Vial se tiene que convertir en Policía de Seguridad Vial. La orden del ministro (Carlos Aranda) es que la presencia sea activa, que los efectivos pidan documentos y verifiquen dominios”, expresó. Y agregó: “Tiene que ser una situación amable, pero de control. Hace falta control activo. Tenemos muchos condenados profugados, con pedidos de captura, y hay que hacer un esfuerzo en ese sentido”.
Justicia. Un episodio ocurrido en su primera participación policial dio pie a que el viceministro de Seguridad lanzara también un cuestionamiento a la Justicia y que, a tono con el discurso del gobernador Francisco Pérez, pidiera más compromiso de ese poder en lucha contra el delito.
Durante la noche del lunes se produjo la novedad de que una joven fue baleada en la zona más compleja del barrio Lihué y Rocamora fue al lugar. Certificó que la joven fue atendida por el Servicio Coordinado de Emergencia y que Policía Científica realizó las primeras pericias.
El funcionario aseguró que en esa zona humilde de Guaymallén encontró gente que no tiene nada que ver con el delito a la par de bandas que se pelean a los tiros en la calle. “Una señora nos mostró que las balas pegan al lado de la cama donde duermen los niños”, relató. Más adelante, se encontró con otro baleado fruto de los enfrentamientos.
El problema fue que, en medio de este movimiento, el ayudante fiscal no llegó al lugar. “Estas son las cosas que hay que calibrar. Remarco la labor de los fiscales de delitos complejos, pero hay deficiencias a subsanar. Los del ministerio público se tienen que meter con nosotros a lo profundo”, afirmó.
La crítica resultó acorde a la del gobernador, quien desde que se produjo el asesinato del médico Sebastián Prado reclama una participación judicial más activa para enfrentar la crisis.
Retorno. Rocamora volvió al Ministerio de Seguridad después de 14 años. Este abogado especializado en el procedimiento penal, de formación progresista, fue parte del primer staff de funcionarios civiles, aquel que tuvo como ministro de Justicia y Seguridad a Alejandro Cazabán, precisamente como director de la Policía Vial.
En sus primeras declaraciones afirmó que viene a “poner laburo y conocimiento” y que tiene vocación por este trabajo, a pesar de que ganará "menos plata" en la función pública.
El funcionario también aseguró que el cambio que se ha producido desde su primera experiencia es notable en cuanto a elementos y tecnología para luchar contra el delito.
“En el 99 la Policía no tenía botas. Eso ha cambiado: ahora hay infraestructura y adiestramiento. A como estaba, esto es una panacea”, aseguró Rocamora.
También remarcó la “subordinación al poder político” de la fuerza y respaldó la creación de la Policía Judicial y la mejora en los procedimientos para que se esclarezcan los delitos. “La mano dura no sirve de nada si la prueba no se obtiene legítimamente”, expresó.


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