Luego de un intenso fin de semana por carnaval la ciudad regresa a su habitual funcionamiento. Ayer los comercios abrieron con normalidad, sin embargo por el centro circuló muy poca gente. En las afueras, por el contrario, se vio gran movimiento, el calor invitaba a la montaña. Se viene semanita corta.
Durante la tarde la cosa fue mucho tranquila y algunos comerciantes no abrieron o cerraron temprano.
La situación en las afueras de la ciudad, en cambio, era otro. No fueron pocos los tucumanos que aprovecharon las mini vacaciones para viajar a Tafí del Valle, San Pedro de Colalao o Amaicha donde este año el carnaval coincidió con la elección de la Pachamama. El cerro San Javier también se vio colmado de gente. El día invitaba a tarde bajo árboles y pileta.
Durante la noche con el regreso, la circulación de vehículos se hizo intensa. Sobre todo en las rutas a los valles, la zona de Yerba Buena y El Cadillal donde una multitud participó de variadas actividades con recital de percusión incluido.
Lamentablemente no es carnaval toda la vida. Hoy la ciudad vuelve a su vertiginoso caos, abrumador ruido, una marea humana incontrolable. Otra vez al ruedo.
Lo bueno, que la semana es corta.
Sebastián Gnabzurg
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