A 15 días de que vándalos rompieran los vidrios de todas las ventanas del establecimiento delincuentes ingresaron al edificio y se llevaron pizzeras y computadoras. Además de suspender clases por los hechos ilícitos deben hacerlo por constantes cortes de luz
Dos semanas después del ataque vandálico que destrozó todos los vidrios de las ventanas que dan al patio, la Escuela Primaria Nº 57 del barrio Los Eucaliptos, de San Francisco Solano, volvió a ser atacada. Forzaron la puerta del comedor y se robaron pizzeras y computadoras de la Secundaria.
El hecho ocurrió durante el fin de semana. Al igual que días atrás, un grupo de personas ingresó trepando por la parte baja del paredón de la escuela que da a la plaza del barrio.
Una vez adentro, barretearon la puerta del comedor, por donde ingresó uno de los delincuentes que, desde dentro, abrió una puerta para que puedan entrar los demás. Del comedor se llevaron una serie de pizzeras. "Por suerte no se llevaron las ollas, que usamos habitualmente para darles de comer a los chicos", contó una de las docentes. Cabe destacar que el comedor de la escuela alimenta a 300 niños todos los días.
También se llevaron varias computadoras de la Secundaria, que está al lado.Las autoridades suspendieron las clases en la mañana de ayer y el turno tarde podía quedar suspendido por falta de luz en la zona.
"Muchos padres están molestos, la semana pasada estuvimos algunos días con baja presión de agua, hay cortes frecuentes de luz, hace dos semanas entraron y rompieron todos los vidrios y ahora esto. Pero está todo fuera de nuestro alcance", se lamentó una de las docentes.
El 29 de junio, la escuela tuvo que suspender sus clases en el turno mañana porque un grupo de vándalos se metió en el patio y al no poder entrar a la Escuela con palos y piedras rompió todos los vidrios de las ventanas que dan al espacio de esparcimiento.
La comunidad educativa de la Escuela Nº 57 de Los Eucaliptos viene solicitando desde hace años que desde la Provincia o el Consejo Escolar se ejecute una obra para elevar la parte baja del paredón. Son cerca de 50 metros que dan hacia la plaza y que, al existir algunos árboles, facilita la posibilidad para que ingresen trepando por la pared.
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