El nuevo circuito recreativo gana más apoyo que críticas

Por ahora, el proyecto de la Intendencia para crear un circuito recreativo sobre bulevar Oroño, un tramo de la avenida de la Costa y los parques Independencia y Scalabrini Ortiz los domingos a la mañana despierta más expectativas que suspicacia. No es que no existan voces críticas, pero parecen quedar en minoría incluso entre los propietarios de comercios y bares.
Lo que sí abundan son las dudas, sobre todo ante el temor de que las calles cerradas a la circulación vehicular para favorecer las caminatas y los paseos en bici o en rollers terminen causando accidentes por fallas en los controles de tránsito.

   En una recorrida por Oroño que ayer realizó La Capital predominaron los elogios a la propuesta. “Espectacular”, “me encanta”, “buenísima la idea” fueron las respuestas que más se escucharon ante la pregunta de qué se opinaba sobre el proyecto. Muy pocos desconocían la noticia, que causó impacto en la ciudad.

   Se trata de la creación de un circuito recreativo de 13 kilómetros vedado al tránsito (salvo en las bocacalles de Oroño, ya que se puede circular por las perpendiculares) diseñado para dar libertad y seguridad a quienes caminan, corren, patinan, andan en bicicleta o skate. El proyecto integra la Red de Ciclovías Recreativas de las Américas y es una réplica de circuitos similares en otras ciudades del continente, entre ellas Bogotá, que tiene 120 kilómetros calmos.

   El circuito, operativo los domingos de 8 a 13, involucrará al parque Independencia, la traza de Oroño entre 27 de Febrero y la avenida de la Costa, esa última arteria entre Dorrego e Ingeniero Thedy, un tramo de avenida Francia y el parque Scalabrini Ortiz.

   De hecho, se trata de arterias y espacios muy concurridos los domingos. Y ayer no fue la excepción. Por la tarde, a pleno sol, Oroño era un hervidero de gente que caminaba, pedaleaba, patinaba y conducía autos o motos. Muchos tomaban sol o leían diarios y revistas sentados en los bares. Más cerca del río, otros recorrían los puestos de artesanos.

   Liz y Gina, madre e hija adolescente sobre rollers, fueron dos de las que más enfáticamente defendieron la idea. “Me encanta, es genial: alienta a que la gente salga, se divierta, haga deporte; relaja y da tranquilidad, ¿qué más se le puede pedir a un paseo público?”, señalaron.

Sin estrés. En realidad, los peatones, ciclistas y rollers se mostraron unánimemente a favor de la iniciativa, convencidos de que ordenará la convivencia entre esas formas de circular, prevendrá accidentes y creará un clima “slow” (desacelerado).

   En bares y restaurantes coincidieron con la idea. Enrique, ayudante de cocinero de La Vendetta, tildó de “fantástica” la idea; en Sushiclub, el mozo Diego Robertazzo confió en que “la fluidez de circulación de la gente beneficiará la actividad comercial”. Y la dueña del bar Victoria, María Eugenia, afirmó que reforzará el perfil “de paseo” de la zona.

   El encargado de un drugstore sobre Oroño, José Luis, apoyó la idea, pero con reservas. Su temor es que, si aumenta la cantidad de público, también lo hagan los robos y arrebatos, según dijo, ya muy frecuentes. Y desconfió de los controles municipales para evitar accidentes o transgresiones.

   Pero otras voces se mostraron escépticas. “Totalmente innecesario, un entorpecimiento del tránsito en vano, un proyecto salame que puede generar un desastre”, dijo Sergio Provenzano desde un bar. El encargado del garaje Abedul SA, Ricardo Pecoraro, lo definió como “una idea loca, porque va a provocar embotellamientos”. Y con ese planteo coincidió Marcelo, un parroquiano de la heladería Esther, convencido además de que el proyecto “no tiene razón de ser e implica cortar vías de comunicación innecesariamente”.

   Sebastián, un taxista que trabaja los domingos, también se mostró disconforme con cortar la circulación por Oroño y la avenida de la Costa, dos vías “que agilizan el tránsito” y que, al cerrarse, “obligarán a tomar por calles más angostas, más deterioradas y por eso de tránsito más lento”.

   Una artesana de la Feria del Bulevar, Vivian, también expresó suspicacia. “No creo que nos beneficie”, sostuvo, porque “corta la afluencia de gente y en especial de los turistas, que en general pasean por acá los domingos a la mañana y después de almorzar ya se vuelven”. También aseguró que a quien llega de Buenos Aires le cortará el acceso por Oroño, la vía más directa y fácil para llegar a la franja del río”.

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