La agrupación de Emerenciano Sena arribó al canal y sin mediar palabra golpeó al reportero televisivo y al personal policial que se presentó en el lugar. El hecho se suma a la lista de embestidas contra la prensa local.
El incidente, lejos de ser inesperado, se suma a los periódicos ataques que sufren los trabajadores de prensa locales, en coincidencia con el lamentable hecho del cual fue víctima un cronista de La Leonesa (ver página 9).
Bistman, quien trabaja desde hace cinco años en el canal, relató a este matutino que cerca de las 10 de ayer los piqueteros se hicieron presentes en el edificio de avenida Alvear 50 y comenzaron a pintar leyendas descalificantes en las paredes del edificio.
Al acercarse con la intención de hacer una nota y averiguar el motivo de la protesta, miembros del grupo comenzaron a increparlo verbalmente diciendo que lo iban «a matar si seguía hablando mal de Emerenciano» y que no se tiene que «meter más con él». Inmediatamente después lo rociaron con pintura en aerosol y le propinaron golpes en la zona abdominal. Ante tal magnitud de violencia el periodista agredido ingresó rápidamente al canal.
Momentos antes se habían acercaron cuatro efectivos policiales de la Comisaría Tercera, ubicada a media cuadra de la emisora, pero la presencia de los uniformados irritó a los manifestantes, por lo que con la misma cuota de irracionalidad se violentaron con ellos y golpearon a una mujer policía.
Los oficiales se vieron imposibilitados a proceder frente a la exaltada horda, y sólo se limitaron a formar una barrera para evitar que los piqueteros ingresen al canal.
Luego de la tensa situación, Sena -con un megáfono- se dirigió a sus seguidores y partieron del lugar.
Santiago Pettinich, camarógrafo del canal y testigo del hecho, dijo que «se está llegando a un punto en el que cualquier tipo al que lo siga gente se cree omnipotente y llegan a estos episodios de violencia».
La intolerancia ante la denuncia
Mauro Bistman expresó que el posible motivo del ataque haya sido un informe que realizó la semana pasada, en el que una mujer ex integrante del Movimiento de Sena denunciaba al líder piquetero por la distribución de las viviendas del programa «Sueños Compartidos» de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
En aquella nota la mujer expresaba que Sena dejó afuera a gente que le correspondía viviendas, y la adjudicación de las mismas se da de manera totalmente irregular, quedando todo en decisión del líder piquetero. Por otro lado, luego de perpetrar las agresiones, el dirigente del 17 de Julio dijo que la protesta se debía al despido de un personal del canal, cuyo apellido es Barrios, quien tendría un juicio laboral con los directivos del medio. El ataque ocurrido ayer es una muestra más de la realidad que toca vivir a los trabajadores de prensa de la provincia.
Triste lista de ataques
Lejos de ser un hecho aislado, este nuevo hecho engrosa la lista de agresiones en la que figuran la agresión con arma blanca que sufrió el periodista Fabricio Glibota durante la reyerta en la peatonal y el piedrazo recibido por el camarógrafo Santiago Pettinich en el mismo incidente. Víctima de la violencia por ejercer su trabajo fue también el fotógrafo de este matutino, Sergio Valenzuela, cuando fue golpeado por el ex árbitro Daniel Jiménez; una situación similar padeció el fotógrafo Jorge Flores, quien perdió dos dientes por el culatazo que le propinó un efectivo policial. En el lamentable recuento entran también las embestidas contra los medios, entre las cuáles se recuerda la sufrida por este matutino, cuando un grupo de piqueteros liderados por Héctor Pelado Gómez tomó la redacción y amenazó a los periodistas.
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