La víctima, de 33 años, había protagonizado un incidente en un motel de Posadas. Fue sacado de su auto y trasladado a un patrullero. Terminó muerto por estallido de pulmón y con varios golpes en el cráneo.
Nueve policías, entre ellos una mujer, fueron detenidos el sábado a la madrugada por el crimen de un hombre de 33 años al que aparentemente castigaron sin piedad hasta causarle la muerte.
La víctima fatal fue identificada como Raúl Guirula, de profesión albañil. La autopsia determinó que pereció debido a una hemorragia pulmonar (hemotórax), producto de un golpe demoledor: le reventaron un pulmón, probablemente de un pisotón, aunque el cuerpo también presentaba varios golpes en el cráneo, al parecer fruto de varias patadas.
En tanto, cuatro altos mandos de la UR I fueron pasados a disponibilidad por supuesta responsabilidad funcional.
La versión indica que el fallecido protagonizaba un incidente en un motel de Posadas, ubicado en la intersección de las avenidas Santa Catalina y Andresito, cuando llegaron los efectivos de la comisaría seccional Decimotercera.
Eran alrededor de las 3.30 y Guirula se había encerrado dentro de su coche marca Renault 19 blanco.
Tomó esa actitud porque se negaba a pagar, aparentemente, una botella de whisky que habrían sacado con dos amigos del frigobar de una de las habitaciones del alojamiento.
En determinado momento, los efectivos de la comisaría seccional Decimotercera, los primeros en llegar al citado lugar, llamaron a sus camaradas del Comando Radioeléctrico I, quienes consiguieron sacar al revoltoso del auto.
Allí se habría originado -creen los investigadores- la desenfrenada agresión al detenido, quizás porque habría atacado primero a los policías.
Guirula terminó reducido, esposado y subido a la camioneta de la comisaría Decimotercera. Lo que ocurrió a partir de allí es materia de investigación, aunque el desenlace es bien conocido: la muerte del hombre de 33 años antes de que pudiera recibir asistencia médica.
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