La Universidad Nacional de Mar del Plata acordó con el Obispado, propietario del predio de Juan B. Justo y Tucumán, utilizar parte del inmueble para dictar las carreras de Informática y Computación.
Concretamente, el decano indicó que las carreras de Ingeniería Informática e Ingeniería en Computación se dictarán en “parte del edificio en el que funcionaba el Patronato de la Infancia”, en el emblemático inmueble de Juan B. Justo y Tucumán.
Lombera confirmó que las carreras comenzarán a dictarse este mismo cuatrimestre, aunque aclaró que debido a que el edificio debe ser reacondicionado para este fin, “es posible que durante el primer tiempo las actividades se dicten en la extensión que la Universidad tiene en Juan B. Justo y Córdoba”.
Es la primera vez en casi dos años que se oyen noticias concretas en cuanto al futuro del Patronato de la Infancia. Desde que cerró sus puertas, a fines de 2011, los padres que enviaban allí a sus hijos iniciaron un arduo reclamo para reabrir la institución que durante 80 años albergó a niños y niñas de Mar del Plata.
A mediados de mayo de 2012, el predio fue “traspasado” por un monto de 400 mil dólares al Obispado de Mar del Plata, quien en su momento dijo -a través de sus voceros- que buscaba utilizar el espacio físico para realizar retiros espirituales, actividades pastorales, tareas de formación y catequesis.
A partir de la inquietud de los padres de los casi 75 niños que quedaron “a la deriva” tras el cierre de la institución (en diciembre del 2011), el Municipio abrió las negociaciones con la Iglesia para que el nuevo propietario del edificio -situado en Juan B. Justo y Tucumán- respetase la “identidad histórica” del edificio y su “destino social original”.
El cierre de la institución, el traspaso del predio al Obispado y el destino que la Iglesia Católica buscaba darle a este espacio motivó a mediados de 2012 en más de una oportunidad a padres, funcionarios, integrantes de ONG’s e incluso a quienes trabajaban en el Patronato, a salir a la calle para reclamar que la institución conservara el fin para el cual fue creado: albergar a los niños.
Sin embargo, el tiempo pasó y el silencio en torno al predio se mantuvo a lo largo de varios meses. Ahora, la posibilidad de que el predio tenga un nuevo destino, parece ser una realidad.
Así al menos lo indicó el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Próximamente comenzarán a dictarse allí las dos nuevas carreras antes mencionadas, reactivando así la funcionalidad del inmueble de la avenida Juan B. Justo y rompiendo el silencio que se mantuvo durante casi 2 años en torno al edificio.
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