Aldo Lagoria se presentó ante la Corte y denunció que el ex senador, el fiscal y su secretario frenaron por medio de sus influencias, o directamente no realizaron ninguna investigación, porque éstas podían involucrarlos a ellos o a familiares.
El santamariano planteó ante la Corte que varias denuncias que realizara no fueron investigadas, e incluso que estas personas frenaron a la Justicia para que no actúe porque las indagaciones los involucrarían directamente a ellos o a familiares.
A su vez, lamentó la situación social que se vive en Santa María, donde a pesar de los delitos que se comenten, la población llegó a resignarse a realizar las denuncias, “al ver que no hay justicia”.
Todo por el cobre
En primer lugar, Lagoria recordó que en 2007 sufrió el robo de cables de cobre, aunque nunca se produjo ninguna investigación al respecto, porque quien cometió el hurto era peón de Francisco Albarracín. “Él es el que maneja los hilos en Santa María con el tema del cobre. Y acá hubo cientos de robos de cables, y todo va a parar a las arcas de Albarracín”, denunció.
De acuerdo con Aldo Lagoria, el polémico empleado de la fiscalía está apoyado por autoridades de alta jerarquía de la Justicia santamariana.
Incluso los árboles
En segundo término, el ciudadano de Santa María planteó ante la Corte que en 2006 sufrió el robo de madera cuando entraron a su finca con moto sierras y le talaron varios árboles. Lo curioso es que la madera fue llevada a una propiedad del vecino que era chofer de la familia del fiscal Marcelo González, “amén de eso, cuando le tocó actuar no hizo absolutamente nada, quedó todo como si no hubiera pasado nada”, comentó indignado Lagoria.
Mirar hacia otro lado
Finalmente, el caso más preocupante que llevó el denunciante a la Corte es uno sucedido en 2007 cuando fue testigo de un acoso sexual contra una menor, por parte de un padrastro, y por orden de Juan Manuel Campos no se le tomó la denuncia.
Lagoria explicó a LA UNIÓN que cuando pidió en la comisaría de Santa María que se investigue este hecho, el oficial de turno recibió una llamada telefónica del secretario del fiscal quien le ordenó que no tomara la denuncia porque no correspondía, sino que un pariente de la joven debía realizarla. “Pero si la madre no sabe de esta situación, ella no va a realizar ninguna presentación ante las autoridades”, lamentó Lagoria, al tiempo que agregó que luego tuvo conocimiento que la casa donde se produjo el acoso era propiedad de un familiar de Campos.
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