Se trata de la vivienda en la que falleció el niño de once años en agosto del año pasado, debido a un disparo producto de un ataque a balazos.
El ataque se produjo cerca de las cuatro de la mañana de ayer, el matrimonio dormía en el comedor, para dormir más tranquilos y seguros desde el fatal suceso anterior y las balas atravesaron la estructura más arriba que donde ellos estaban. Destrozaron vidrios, paredes, electrodomésticos y muebles.
Los atacantes serían dos personas que se movilizaban en un Renault Megane color rojo, con vidrios polarizados. No conocen si fueron los dos jóvenes sospechados de matar a Rodrigo, los responsables de esta nueva "lluvia de tiros", pero se supone que son del mismo grupo que tiene en jaque a varias familias del barrio.
Al respecto, el coordinador operativo de Delitos, Luis Curipe, dijo que investigan el paradero del auto aparentemente involucrado en la balacera y la identidad de los autores. Como resultado de una inspección ocular, precisó que los policías secuestraron nueve vainas calibre 9 mm y cuatro de escopeta.
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