Un nueva estrella para Vélez: la Supercopa Argentina

Un nueva estrella para Vélez: la Supercopa Argentina
El Turu Flores debutó con un título más para el Fortín. Arsenal fue un duro competidor, superado en lo futbolístico, pero que tranquilamente pudo haber empatado. Fue 1 a 0 con gol de Canteros.
El Gilberto Funes de San Luis mostró un primer tiempo en el que privilegiaron el estudio del rival, y del clima ventoso, en el segundo se pudo ver lo mejor. El complemento contó con la iniciativa de Vélez, como todo el partido, pero con certeras respuestas de Arsenal. Transiciones rápidas, que hicieron del partido un ida y vuelta, con jugadas en las dos áreas y muchos tiros en los palos.

Fue a los 14 del 2º tiempo cuando Pratto, jugador más desequilibrante del partido, rompió por derecha. Una virtud que lo hace diferente, ya que cuenta con todas las condiciones de un 9 de área, pero le agrega potencia y velocidad cuando se lo encuentra en 3/4 de cancha o por los costados. Su iniciativa generó el hueco, el desborde, con un centro bajo, fuerte y preciso, que Canteros dejó rebotar en su pie, tras una salida de Campestrini que no pudo frenar la trayectoria. 1 a 0.

Se enfrentaron el campeón de la Superfinal, Vélez, y el ganador de la Copa Argentina, Arsenal.

Pratto despertó a sus compañeros, tanto a Canteros como a Allione, que por momentos fueron una pesadilla para la defensa de Arsenal, más aún cunado Mauro Zárate se despertaba para acompañarlos. Canteros ilusiona al Fortín, se lo pudo ver rápido y participativo.

Por su parte, los de Alfaro tuvieron lo suyo, con su característico juego ordenado y su aprovechamiento del juego aéreo. Más de una vez Sosa se vio beneficiado por los palos tras algún tiro de larga distancia o un cabezazo. La pelota parada pudo haberle dado el empate al Arse, pero la cuota de suerte estuvo del lado del arquero de Vélez.

Tal es así, que en la última jugada Sosa desvió al hierro horizontal un potente cabezazo de Milton Caraglio. El final tuvo de todo, con juego brusco y un ida y vuelta digno de una final. Fernando Rapallini lo pudo controlar, cerrando un buen arbitraje.

El supercampeón del fútbol argentino contó con más presencia en ataque, con más posibilidades para extender la ventaja, razón suficiente para consagrarse como justo campeón de la Supercopa y lograr así su título número 16.

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