Una nueva escuela sin clases por falta de inversión de la Provincia

Una nueva escuela sin clases por falta de inversión de la Provincia

Se trata de la Especial N°512, donde concurren diariamente unos 40 chicos. Desde noviembre no tiene gas y la comunidad educativa espera que el Consejo Escolar entregue un calefactor y una cocina.

La historia es siempre la misma: escuelas en mal estado producto de varios años de falta de inversión, falta de respuestas y un límite que se traduce en la suspensión de las clases. Entonces, a dos meses de iniciado el ciclo lectivo, otra escuela en Mar del Plata debe dejar de educar a sus alumnos porque no están las condiciones básicas aseguradas. Este nuevo caso corresponde a la Escuela Especial N°512, que funciona en una chalet de Rawson al 1500 desde 1987. Una recorrida da cuenta de falta de calefacción, cielorrasos rotos, filtraciones, pintura deteriorada y hasta cucarachas que caen de los agujeros de los techos. Una parte está en mejores condiciones a partir del esfuerzo de los docentes, que ante cada inicio de ciclo lectivo se toman el trabajo de también pintar las aulas. Los problemas no son nuevos. Pero lo que hizo llevar a la determinación de suspender las clases fue el hecho de no contar con gas desde noviembre. Es que allí la empresa Camuzzi comenzó a modificar la instalación y recién terminó a fines de marzo. Como si eso fuera poco, desde entonces las autoridades esperan que desde el Consejo Escolar les entreguen una cocina y un calefactor que funcionen correctamente para que la empresa habilite el servicio. Hasta ahora, eso no ocurrió. Ayer luego de que el caso tomara estado público a partir del reclamo de los padres, desde el Consejo Escolar se comunicaron con las autoridades. Entonces les dijeron que habían conseguido una cocina, pero la medida no era la necesaria. VIEJOS PROBLEMAS La Escuela Especial N°512 tiene una matrícula total de unos 150 alumnos, de los cuales 40 concurren al edificio y el resto están integrados en otros establecimientos. Según contó Jorge Tesan, uno de los padres de la institución, los problemas vienen desde 2013, cuando por ejemplo, se desmoronó una parte del cielorraso y eso derivó en que el ingreso de agua deteriore el lugar. “La instalación eléctrica quedó dañada, con paredes que se electrificaban”, recordó. A partir de ello, se formuló prácticamente un acuerdo tácito en la comunidad educativa: cuando llueve o hay tormenta los padres no llevan a los chicos porque todos saben que los agujeros en el techo provocan el ingreso de una importante cantidad de agua. Por este tipo de problemas en febrero de 2014 las autoridades habían decidido empezar el ciclo lectivo con horarios rotativos. “Sin embargo, el esfuerzo descomunal de su personal docente hizo que de a poco se pudiera utilizar en el horario completo”, relató el padre. Y contó otra de las promesas que han escuchado a los largo del tiempo. “Desde hace alrededor de dos años, la Provincia de Buenos Aires asegura estar buscando un establecimiento cercano para mudar la escuela por un tiempo mientras la actual se demuele y se levanta un nuevo edificio. Sin embargo, ningún hecho se cumple”, sostuvo. “Muchos niños que tienen a la escuela como único tratamiento disponible, ya que los costos de los mismos no permiten que sus padres puedan acceder a ellos, se verán perjudicados ante el silencio oficial de autoridades municipales y provinciales”, criticó.

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