Desde que Jorge Bergoglio asumió como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, el 13 de marzo último, hubo 142 nacimientos: nueve franciscos, cinco franciscas y dos francescas.
Pero desde la elección de Jorge Bergoglio como Sumo Pontífice (el 13 de marzo último), ponerle Francisco a un bebé -un nombre bastante tradicional-, tiene un valor más que agregado.
Es que el nombre que el cardenal Jorge Bergoglio adoptó cuando fue elegido Papa, ahora inspira en muchos padres un mensaje de paz, sencillez y una promesa de cambio que desean plasmar en el recién nacido.
El “efecto Francisco” ya se refleja también en las actas de nacimientos juninenses: por el Papa se anotaron más bebés con ese nombre. Según los recientes datos estadísticos de los registros civiles, desde el 13 de marzo se anotaron 142 bebés: nueve franciscos, cinco franciscas y dos francescas.
El origen
De origen germano, el nombre Francisco significa “libre” y en el historial de famosos que llevaron ese nombre aparecen Francisco de Asís –el santo italiano modesto que inspiró a Bergoglio-, el pintor Francisco de Goya, el escritor Francisco de Quevedo, por nombrar sólo algunas celebridades de la historia de la humanidad.
“El nombre Francisco representa un mensaje de paz, bienestar, alegría, austeridad y de mirada hacia los que menos tienen, tanto para creyentes como para los no creyentes. Y como se da en momentos cruciales que vive el país, con desencuentros y malestar entre la gente, se convierte casi en una promesa de cambio por algo nuevo y bueno, en algo esperanzador. Elegir ese nombre para un recién llegado a este mundo connota el deseo de los padres de que esos valores acompañen la vida de esa criatura, su familia, entorno, su mundo”, explicó Laura Orsi, médica psicoanalista.

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