Otra vez una nube de ceniza del volcán islandés Eyjafjalla afectó ayer a unos mil vuelos en Europa y obligó al cierre temporal de algunos grandes aeropuertos en Gran Bretaña y Holanda.
La presencia de cenizas volcánicas en la atmósfera obligó a la mañana al cierre de los aeropuertos de Rotterdam y Schiphol, en Holanda, que volvieron a funcionar por la tarde. Los aeropuertos de Irlanda del Norte y de algunas regiones de Escocia también permanecieron cerrados, mientras que en los de Heathrow y Gatwick, en Londres, se registraron fuertes interrupciones del tráfico aéreo durante gran parte del día. Y, aunque por la tarde reanudaron sus operaciones, advirtieron a los viajeros que les llevaría algún tiempo a las aerolíneas recuperarse de los atrasos. Por eso, recomendaron a los viajeros que llamaran a sus aerolíneas antes de ir a las terminales aéreas.
La autoridad aeroportuaria española Aena señaló, por su parte, que se cancelaron 149 vuelos de España a Reino Unido, Holanda e Irlanda.
Mientras tanto, el consejero delegado de la compañía British Airways, Willie Walsh, condenó ayer como una "reacción desproporcionada" el reciente cierre del espacio aéreo debido a la nube de ceniza volcánica procedente de Islandia, que hace pocas semanas causó un gran caos en casi todos los aeropuertos europeos, que se vieron obligados a cerrar o a restringir fuertemente los vuelos.
El funcionario de Protección Civil de Islandia, Agust Gunnar Gylfason, afirmó que la nube de ceniza viajaba hacia el norte, obligando al cierre de los aeropuertos de Keflavik y la capital, Reikjavik.
Las predicciones meteorológicas sugieren que el viento podría cambiar en los próximos días empujando la ceniza hacia el norte de Islandia y alejándola de Reino Unido y el continente europeo. Eurocontrol sostuvo que la nube de ceniza se "dispersaría algo" a partir del día de ayer.
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