Con un currículum vitae colmado de hitos dentro de la fuerza, en la que se desempeñó desde 1948, Néstor Clemente Cadario fue reconocido el viernes como Jefe honorario de la Prefectura Comodoro Rivadavia. El homenajeado se había recibido con el grado de meritorio en 1948 y en una carrera sembrada de ascensos en 1957 ya ostentaba el rango de prefecto, y en 1963 de prefecto mayor.
La ceremonia, que se desarrolló al aire libre y de frente al mar en el patio de armas de la fuerza, dio inicio cerca de las 11 de ayer, con el ingreso del prefecto de zona mar argentino sur, prefecto mayor Walter Sergio Nieto, el intendente de Rada Tilly, Pedro Peralta, y el jefe de la Prefectura Comodoro Rivadavia, prefecto mayor Edgardo Mario Díaz acompañando al homenajeado, quienes saludaron a la formación.
Se dio lectura luego a la disposición del prefecto nacional naval, Oscar Arce, datada el 28 de abril, mediante la que se confiere el título honorífico al superior ya retirado, quien recibió además medalla y diploma de honor alusivos que fueron bendecidas por el sacerdote católico Mario Vidmar.
Cadario dedicó unas palabras a la concurrencia, en las que recordó su paso por la Prefectura, con la que 62 años antes, a sus 22, llegó a Comodoro Rivadavia.
Dedicó además un párrafo al recuerdo de quienes lo guiaron y acompañaron en el tránsito por la institución, resaltando la figura de quien fuera su jefe de zona en Comodoro Rivadavia en 1965, el prefecto general Carlos Ribara.
Fue uno solo el momento en que la emoción le quebró la voz: “les voy a contar porque quiero tanto a esta ciudad y cuál es el motivo de que hoy esté acá con toda mi familia” introdujo. “Habían pasado muchos años desde que nos casamos y no llegaba el esperado hijo, y acá sucedió el milagro. Dios nos premió con este hombre de bien que es Raúl, y que siempre está con nosotros”.
Tras el que fue el único aparte netamente personal que introdujo, Cadaro dedicó unas palabras directamente a “los conducidos”, a quienes recordó que son pilar fundamental de la institución y que si bien se necesita una buena conducción, sin la integración, subordinación y espíritu de servicio de los subalternos, la otra parte encontraría dificultades.
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