La joven detalló ante el juez paso a paso, cómo fue raptada en Las Termas, los golpes y los ultrajes sufridos durante tres días y la fortuita manera en la que pudo escapar de su captor. Pero también reveló la participación del acusado en la organización de peleas clandestinas en Clodomira.
A Marisa Mansilla le duele todo. “Doctor, sólo quiero Justicia y que no les pase nada a mis hijos”, imploró la mujer al juez Ramón Tarchini Saavedra, al denunciar por “violación, secuestro y golpes” a César Herrera.
El juez también recibió a los abogados de la denunciante y del acusado: Marcelo Castillo Gioya y Luis Gabriel Gómez, respectivamente.
Armado
En diálogo con EL LIBERAL, Mansilla contó: “La semana pasada fue a casa (Clodomira) me pateó la puerta, entró y me violó. ‘ Yo hago lo que quiero. Vos sos una seca’, me gritaba”.
Agregó: “Tenía una pistola. Ese día, fue la primera vez que mis hijos vieron que me golpeaba, lloraron mucho. Días después, me llamó por teléfono y me exigió que fuera a Las Termas (residencia de él) a dejarle ropa que había en casa”. Continuó: “Llegué el domingo y él me llevó a su casa y no me dejó volver a Clodomira. Esa noche me violó; el lunes desperté con gritos de una chica, ella le recriminaba ser su novia desde hace cuatro meses y qué hacía yo ahí con él. Salí y les dije que arreglen sus problemas que yo no tenía que ver con él”.
Profundizó: “Sin poder calmarla, él me empujó y me tiró al piso. La chica le dijo que no me tratara así; parece que a ella también la golpeaba”.
Patadas
Agregó: “La mujer se fue y él me dijo que yo quería arruinarle la vida. Me pateó hasta que no pude más”.
La joven hizo una larga pausa por el llanto. “Allí, me torturó. Después me trajo, en su auto, a su casa de Rivadavia y Moreno. Allí volvió a violarme. Como pude, me escapé de la cama y por sms le pedí a mi hermano que me buscara”.
Aquel acto lo encolerizó. “Vino corriendo; me tomó del cabello y me golpeó. Me ordenó que cuando viniera mi hermano le mintiera que estaba bien. Asi lo hice porque él me estaba apuntabdo con la pistola”.
“Cuando se fue mi hermano, fue una pesadilla. Me pateó y luego, con un vaso roto me cortó en la muñeca y el cuello”. Añadió: “Como su padre lo llamó molesto por celular, me llevó de nuevo a Las Termas para calmar a su padre... de ahí me trajo a La Banda para que mintiese a mi madre, pero antes de llegar vio un patrullero. Se enloqueció; me llevó de vuelta a Santiago. Pero cuando volvíamos, vimos un operativo policial en el puente y me largué del auto así como estaba”. l

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