Una amplia y novedosa gastronomía con recetas donde el yuyo en el principal ingrediente, además de opciones sorprendentes ofrecidas por aborígenes y madres que son capacitadas en Centros de Desarrollo Infantil, fue apreciado en el reciente segundo encuentro del programa “Nuestros Alimentos Tradicionales”.
La propuesta que en conjunto fue propiciada por esferas nacionales como la del ministerio Desarrollo Social y la secretaria de Cultura, y las provinciales de los ministerios de la Comunidad y Cultura y Educación, congregó a un importante número de organizaciones libres del pueblo y estamentos públicos del noreste que desarrollan actividades vinculadas a la alimentación en diferentes ámbitos de acción.
El predio ferial “Vuelta Fermosa” sobre avenida Costanera albergo la estratégica propuesta donde la gastronomía regional y popular fue protagonista, apuntando a que las mismas mejoren su calidad. “Es así que resulto “enriquecedor que organizaciones sociales y productores se intercambiaran experiencias, recetas y productos”.
El ministros de la Comunidad, Telésforo Villalba, quien compartió la apertura del encuentro junto a su par de Educación, Alberto Zorrilla, la subsecretaria de Políticas Alimentarias de Nación, Liliana Paredes de Periotti y la directora Nacional de Política Cultural y Cooperación Internacional, Mónica Guariglio, destaco lo “mucho y bueno que mostro la provincia en materia de gastronomía propia”.
Coincidió con la subsecretaria Periotti en torno a que “el país avanzo muchísimo en resolver la cuestión del hambre, por lo que se hace necesario empezar a revisar la calidad de lo que comemos”.
Asimismo, felicito a quienes representaron a Formosa en la feria en la que las organizaciones exponían sus productos, además por participar activamente de las charlas acerca de la seguridad alimentaria. “Biodiversidad, protección de cultivos, utensilios y metodologías de cocido tradicionales, fueron temas salientes”.
Villalba pondero lo expuesto por madres vinculadas a los Centros de Desarrollo Infantil, quienes semanalmente son capacitadas en reactualizar recetas familiares y tradicionales. Es asi que explicaron acerca de volver al cultivo de la rosella, un arbusto originario de Asia que se da muy bien en nuestra zona y cuyos pétalos tienen un delicioso sabor dulzón. El éxito de este producto es tal que está dejando de ser un arbusto silvestre para pasar a ser sembrado y cultivado con fines alimenticios y comerciales. En el stand se exhibía, además de la flor de la rosella, la deliciosa mermelada que se prepara localmente.
Otra de las experiencias formoseñas fue presentada por el programa de Salud Comunitaria, dependiente del ministerio de Desarrollo Humano, que acciona a partir de con un concepto amplio de salud e incluye la selección de los saberes populares. No pocos asistentes quedaron “absortos” al escuchar a la coordinadora Alicia Escotorin exponer como se logro la revivificación del popularmente llamado “yuyo colorado”. Esta que es una variedad frecuente en esta franja del subtropico, y que en algunas regiones es eliminada al considerarla una plaga para cultivos como la soja, aquí se logro convertirla en comestible.
“El yuyo colorado es comestible. Incluso nos contaron muchas mujeres con muchos años encima, que sus abuelas lo preparaban en varias recetas, y costo que quienes desconocían esto lo asimilaran, sobre todo porque este yuyo es considerado una plaga, y a lo sumo se lo cortaba para sumarlo a la dieta de porcinos. Pero ahora, en muchas reuniones que mantuvimos y el tema fue la alimentación, compartimos riquísimos ñoquis de yuyo colorado”.
Explico que “con los análisis hechos, se descubrió que tiene muchas propiedades, sobre todo proteínas, además de ser muy bueno para la tierra porque ayuda a fijar el nitrato en el suelo, así que es bueno que esté entre las plantas”.
Aborígenes
Una activa dirigente social del barrio Namqom, Sara Torrents, exhibe orgullosa sus conocimientos gastronómicos, y desafía segura que la carne del ñandú es riquísima, “muchísima más que la del pollo”. Asegura que “una sopa de ñandú es para chuparse los dedos, sobre todo si se le agrega harina de maíz, o polenta. Además actúa como un gran revitalizador porque a la persona que está algo desganada la levanta, es más, hasta ayuda a los enfermos”.
Comenta que de su padre y otros miembros de su comunidad aprendió a degustarlo, y asegura que a diferencia del pollo que hay que agregarle mucho condimento para que la carne tome gusto, la del ñandú (se usa la carne de los cuartos, la panza, corazón y el hígado), con sal y algo de grasa es suficiente para degustar una autentica delicia.
Fue marcada asimismo el fuerte posicionamiento que adquirió la carne del yacaré y las variedades de platos en que se viene aplicando. Muchos visitantes se sorprendieron saber cómo los aborígenes que habitan comunidades cercanas a esteros y humedales como el bañado La Estrella, son activos protagonistas de la cocha de los huevos del yacaré que luego nacen en un criadero que explota su carne y cuero, pero que debe obligatoriamente devolver a su hábitat un porcentaje de las crías a sus hábitat, con lo cual se hace sustentable el proyecto.


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