Con emoción y alegría, más de 60 mil lomenses disfrutaron de la caravana de Melchor, Gaspar y Baltasar que culminó con fuegos artificiales. Martín caminó junto a la gente.
En una noche mágica, el encuentro familiar más tradicional de Lomas celebró una nueva ocasión. Por las calles del centro de la ciudad, Melchor, Gaspar y Baltasar encabezaron la edición Nº84 del “Desfile de los Reyes Magos” con la participación de más de 60 mil vecinos que, junto a sus hijos y nietos, disfrutaron de una jornada emotiva.
A las 20, y cuando aún faltaba un ratito para que comenzara la ceremonia formal de la caravana hacia la Plaza
Grigera, cientos de familias ya empezaban a amontonarse en la típica esquina del encuentro: Laprida y Meeks.
Allí los esperaban un grupo de malabaristas, zanquistas, títeres y mimos que bailaban y animaban al ritmo de los tambores de “El Ensamble de Percusión” y las canciones de la Banda Municipal.
Apenas pasadas las 20.30, los camiones de los Bomberos Voluntarios de Lomas asomaron por Meeks desde Gorriti y detrás de ellos aparecieron Los Reyes Magos, que lograron que se vieran los primeros ojitos iluminados de los chicos. Luego, a lo largo de la caravana, de la que participó junto a los vecinos el Intendente, Martín Insaurralde, se multiplicarían por miles: sobre Pellegrini hasta Boedo, por Boedo hasta Yrigoyen, y por la Avenida hasta la Plaza Grigera, el epicentro del encuentro, donde más familias aguardaban con ansias el momento de saludar a los tres magos.
El recorrido fue lento pero repleto de emoción, amor y alegría. Los chicos, en brazos de sus papás y abuelos,
se acercaron a los Reyes para entregarle su cartita con los pedidos de regalos y las donaciones (Ver “El
costado solidario del evento”). Se sacaron fotos, los abrazaron y hasta alguno se animó a tirarle de sus barbas para chequear que se trataba de Melchor, Gaspar y Baltasar. Claro que no faltaron la espuma, los aplausos y las sonrisas acompañando el ritmo de la música y el desfile.

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