La noticia es incontrolable: El caso del radicalismo; Borocotó Turqui y Salustio.

Nadie se entera. Así se consuela y buscan convencer a quién le haga algún comentario inconveniente. Daniel Turqui llegó a su banca despotricando contra el peronismo, se fue a su casa, tras haber actuado como un fiel soldado del abuso villordista.
- Salustio, es otro dirigente que por estos días se muestra transitando el mismo camino. Repasar brevemente la historia reciente, ayuda a explicar el presente.

Dejando de lado cualquier pretensión exhaustiva, sin perder de vista nuestra obligación de ofrecer una lectura documentada y llevadera, digamos que en tiempos de arduas conversaciones y acomodamientos políticos ante el próximo llamado a elecciones generales, podemos aprovechar a repasar algunos hechos salientes del peregrinaje político del Partido Radical local.

El DATO

Acuerdos tras la candidatura de Schiavo

En lo que representa el hecho político más novedoso del turno electoral que transcurre, el acuerdo entre Francisco De Narvaez y Ricardo Alfonsín, se refleja en Quilmes en conversaciones entre el radicalismo y el peronismo no kirchnerista. En la práctica, Eduardo Schiavo es el candidato a Intendente del sector, que por estas horas trabaja para cerrar un acuerdo con las otras dos listas radicales que presentaron candidatos del tramo local.

Como un inicio de nuestro recorrido de hoy, digamos que con la llegada de la democracia y de la mano del fenómeno que en su momento representó Raúl Alfonsín, los radicales quilmeños estrenaron el gobierno local cuando Eduardo Vides derrotó por 101 mil a 85 mil votos a Roberto Morguen, del Justicialismo.

Por inaugurarse la democracia se votaron los 24 concejales; el reparto fue 13 bancas y la mayoría del cuerpo, para los boinas blancas y 11 para los Justicialistas. El dato llamativo lo aporta el nombre de José María Salustio entre aquellos primeros concejales.

Aquel primer impulso de 1983, muy fuerte por cierto, dio lugar a un paulatino declive del radicalismo en la consideración pública que se fue reflejando en una lenta pérdida de bancas en el Deliberante local. Primero fue el escalón en relación a lo logrado en la votación de inicio y luego una banca menos cada nuevo llamado a las urnas.

Doce años más tarde, es decir pasados tres turnos electorales, en 1995 llega al gobierno Federico Scarabino. Era el turno electoral Nº 7, del nuevo tiempo democrático.

En ese momento, los radicales locales buscaron suplir la debilidad propia, recurriendo a una Alianza con Acción Comunal. Se trataba de otra fuerza que, tras su aparición estelar en las elecciones de Abril de 1991, cuando llegó al gobierno de Quilmes, Aníbal Fernández, también sufrió su desgaste.

En diciembre de 2011 se cumplirán 18 años, es decir nueve turnos electorales en los que el radicalismo no se presenta solo a una elección local. Es recién con Fernando Perez, llegado a la banca en el 2009, dentro de la lista de la Alianza ARI-Coalición Cívica, el radicalismo vuelve a tener aunque unipersonal, un bloque en el Deliberante bajo las siglas del centenario partido.

TIEMPO DE ALIANZAS

Terminada la experiencia con acción Comunal, comenzó el proceso de la Alianza que le dio la otra gran alegría de los últimos años. En 1997, cuando se cumplían las elecciones de medio término del mandato de Scarabino, aquella incipiente Alianza logra el triunfo más resonante logrado hasta aquí en la historia reciente de la ciudad, con 135.846 votos.

Dos años más tarde, el dirigente radical Fernando Geronés repite un desempeño no repetido por ningún candidato hasta el presente, cosechando 135.381 votos.

Resulta evidente la tendencia a las reelecciones en las bancas del Deliberante como un hecho generalizado en los distintos partidos. Al repasar el asunto surge que desde el regreso de la democracia, en 14 turnos electorales, juraron alrededor de 180 ediles. De ellos, 51 renovaron sus bancas por un máximo de tres períodos, 12 años.

EL PEOR MOMENTO

La bochornosa gestión que ofreció a la ciudad aquel núcleo de boinas blancas, les bastó para pulverizar el capital político no sólo personal, sino también el del Partido. Se trata de una señal inequívoca de la potencia de la noticia, la lenta conformación del humor social y el interés ciudadano en los asuntos que terminan afectándole directamente en su calidad de vida.

La gente se entera, le interesa; reclama, quiere ser atendida. La información corre, las redes sociales han aportado mucho en este asunto. Se participa y se consume mucha más información.

Fue justamente José Maria Salustio, que durante la desastrosa gestión Gerones fue el coordinador del gabinete municipal, quien como candidato a Intendente radical recogió el reproche ciudadano al obtener el 3%, algo más de 8 mil votos, en unas elecciones para el olvido de los boinas blancas.

Era 1993 y a Quilmes le esperaba el espanto de la implacable administración que le propuso Sergio Villordo.

EL PRIMER ADELANTADO

El recordado Borocotó Daniel Turqui, que fuera secretario de Hacienda de la primera administración radical, representa otro ejemplo del rechazo ciudadano a la traición política. Reapareció en la escena bajo el paraguas del partido Propuesta Ciudadana que lideraba el radical Lopez Murphy, lo que años más tarde terminaría confluyendo en el PRO. Era el 2005, las legislativas del medio tiempo de Villordo.

El radical llega al Deliberante despotricando contra los peronistas. Creyó que podría burlarse de la ciudadanía y que nadie se iría a enterar. No sólo lo pensó, lo proclamó. Terminó con un par de pantuflas en su casa tras haberse comportado como un soldado del abuso, el hostigamiento y la intolerancia.

El otro radical notorio que por ese entonces logró volver a la escena publica es Salustio. Fue en el 2007, en el turno electoral que trajo Gutiérrez al gobierno local. Dentro de pocos meses termina su tercer mandato como concejal, esta vez bajo el paraguas opositor del PRO.

EL NADIE SE ENTERA , NO FUNCIONA IGUAL

Los 24 años que transcurrieron desde 1983 hasta esta nueva experiencia política, deja material para escribir un libro sobre la razón de vivir de un militante de Bernal - La realidad prueba que Cosugas pudo más que muchas convicciones y Salustio, igual que su correligionario Turqui, traicionó alegremente a su electorado. Cerró una alianza política con el sector que prometió controlar, sin ocultar la sustanciosa mejora en la situación de la empresa a la que se lo vincula en la ciudad. Historias de vida, que le dicen.

Nadie se entera. Así se consuela y buscan convencer a quién le haga algún comentario inconveniente.

Lo pasamos en limpio? Salustio es un dirigente de toda la vida, devenido en próspero empresario de servicios públicos.

Gutiérrez hizo Alianza con él.

EL NADIE SE ENTERA , NO FUNCIONA IGUAL II

La sociedad ha cambiado mucho y más rápido en los últimos años, el acceso a la información y el interés por las noticias cambian las formas de hacer política. Por muchos años se pensó que nadie se entera de las inconductas de los dirigentes; que son pocos los que se informan; que los medios de prensa no son masivos; en fin muchas razones más.

Lo cierto es que un breve repaso por el peregrinaje de uno de los partidos políticos más antiguos del país y que tuvo a Quilmes como un bastión histórico de votos, prueba lo contrario.

La ciudadanía no acompaña a quién se viste de ideólogo político, pero en realidad usa el cargo que se le ha confiado para su provecho personal o familiar.

Las pantuflas que se asoman en el camino político de José María Salustio, es un ejemplo en vivo y en directo, cuyo final sigue aún abierto. Aunque todo puede cambiar, el rechazo y la marginación que ha sufrido su figura política en la ciudad, es un dato incontrastable que comenzando por el Intendente Francisco Gutiérrez y siguiendo por cada uno de los numerosos miembros de su gabinete, bien harían en repasar.

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