El folclore nacional volvió a expresarse frente a las Sierras de los Comechingones. Hasta el año que viene.
Las cinco jornadas fueron bien acompañadas por un público que en el último día desbordó el balneario municipal. Previo al show de Los Nocheros no quedaba espacio, más que en el borde de las piletas, con algo de suerte.
Pasadas las 21, familias vecinas y turistas comenzaron a llenar las sillas y gradas del predio para ver y escuchar las propuestas de Juan Fernández y sus guitarras, Roberto Cespi, Algarrobal y Sentimiento, Luna Monti y Juan Quinteros, y Los de la Peña, entre otros grupos que "telonearon" al cuarteto más esperado. Minutos antes de subir, Rubén Ehizaguirre y Mario, Kike y Álvaro Teruel destacaron (como la mayoría de los músicos nacionales) la villa turística por sus paisajes y la calidez de su gente.
"Estamos felices de volver después de una larga ausencia. Siempre nos gusta viajar y tocar por el interior porque es donde más folclore se vive", dijo Ehizaguirre, mientras su compañero Kike sintetizaba una definición de la palabra 'folclore': "Es algo que sí o sí lo tenés que sentir porque si no te resulta difícil entenderlo. Es una forma de vida, pero no sólo personal, porque también es de toda la gente que te rodea", explicó.
Con el reloj en la 1:30, Los Nocheros salieron de la carpa, se sacaron fotos con grandes y pequeños fans, dieron autógrafos, hicieron una pequeña arenga y subieron al escenario para decretar la ovación más grande del festival.
Durante una hora y veinte minutos brindaron un recital que recorrió clásicos de su historia y del folclore nacional, como "Roja boca", "Vuela una lágrima", "Yo soy tu río", "Las moras", "El arriero", "Te vas" y "El Humahuaqueño".
Párrafo aparte para "No saber de ti", una canción que la gente acompañó con fuerza en los estribillos.
Con la despedida del grupo, y el balneario ya descomprimido, las barras, los stands y el restaurante volvieron a satisfacer las necesidades de los espectadores.
Otro de los puntos fuertes de la noche, y últimos de la 40ª edición, llegó con el show de los jóvenes folcloristas rockeros de Arbolito. Su aparición llamó al pogo y al baile, entre rock, reggae, cumbia y chacareras que pedían por el cuidado del aire y la tierra, y la unión latinoamericana.
"Hacemos una fusión de estilos, pero que es de la herencia del rock. En nuestros recitales se vive algo del espíritu de las peñas universitarias. Pero también vamos a todas las familias", señalaron dos de los integrantes, Ezequiel Jusid y Agustín Ronconi. Para el cierre, el candado del festival ya estaba en manos de Algarroba.Com. La banda puntana, destacada una vez más por el público, brilló con canciones "atorrantas" que recuerdan los asados, el tinto, las mujeres, la suegra y los buenos amigos, además de profundizar el abrazo entre los cuyanos y el amor por las tierras puntanas.


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