El pitazo marcando el final de Pitana, allá en el Estadio de Instituto de Córdoba, desató la fiesta en Mar del Plata. Miles y miles de personas, ganaron las calles del Puerto. Primero ante la sede del Club Aldosivi, para luego trasladarse hasta el Monumento al Pescador sito en 12 de Octubre y Martínez de Hoz. A todo esto, otros se llegaban a la Plaza San Martín, aunque era un número mucho menor al que se había congregado en el corazón del Puerto.
En camiones, colectivos, autos, motos, bicis, a pie… de a poco iban llegando ante la petrea figura del símbolo del Puerto: el pescador. Allí no solo desplegaron sus grandes banderas verdeamarillas, sino que al ritmo de una incansable batucada no pararon de animar la cálida noche marplatense.
A todo esto familias vistiendo la camiseta del Tiburón, saltaban y cantaban al ritmo de la populosa hinchada que se acordaba en cada cántico de su tradicional rival: Alvarado.
Una tradicional parrilla ubicada en esa esquina tenía gente hasta en el techo, inclusive un kiosco de diario donde varios simpatizantes “sufría” ante cada salto de los fanáticos.
A escasas cuadras del lugar, una discreta guardia policía, junto a personal de Bomberos se hallaban prestos ante cualquier inconveniente que pudiera sucederse.
La fiesta, que continuaba en horas de la madrugada, seguramente se extenderá hoy por el mediodía cuando el primer equipo de Aldosivi arribe a la ciudad. Se espera un recibimiento apoteótico, como muy pocas veces se ha vivido en Mar del Plata.
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