Los números del censo nacional dejaron el sabor amargo para la ciudad de Cutral Co, que habría dejado de ser la segunda ciudad de la provincia.
El análisis de por qué Cutral Co dejó de ser la segunda ciudad de la provincia es bastante sencillo. Es la consecuencia de la privatización de YPF. Es decir que los números registran aquellos años en los que Cutral Co se transformó casi en un pueblo fantasma.
Se fueron tantos habitantes en un proceso de varios años que Cutral Co pudo ser la cuarta, la quinta o la octava ciudad de la provincia. Pero desde hace cinco años comenzó a rejuvenecer y al menos mantuvo un status respetable para su historia. Y quedó, junto con Plaza Huincul, en unos 50 mil habitantes, los mismos que hace tres décadas.
Pero la pregunta realmente importante es: qué puede hacer Cutral Co para no quedarse atrás de ese monstruo que se levanta alrededor de Neuquén Capital, ese gran Neuquén que crece a una tasa del 25 por ciento por década.
Parece haber dos caminos. Evidentemente el primer paso es conseguir que los jóvenes no se vayan o, en segunda instancia, que se vayan pero vuelvan. Allí aparece la necesidad de mejorar la oferta educativa y las oportunidades de empleo para los jóvenes. Y si bien se avanzó bastante todavía falta mucho.
Además de estudio y trabajo a los jóvenes habría que darles la oportunidad de desafiar su mente y su espíritu desde la cultura, desde lo social. En definitiva que quedarse en Cutral Co, en el mismo pueblo que sus padres, implique igualmente un crecimiento.
El segundo camino es retener a los más viejos. Porque ellos también se van. Porque sus hijos no vuelven, los nietos les quedan lejos y las prestaciones médicas de la localidad muchas veces no alcanzan para atender toda la demanda. Y muchos terminan por alquilar su casa en Cutral Co para irse a vivir a Plottier, a Centenario o a Neuquén, o donde les quede más cómodo.
Y queda una arista más. La forma más fácil de crecer en población es recibir oleadas de migraciones o inmigraciones. Esos fenómenos se generan a partir del crecimiento económico necesariamente.
Por qué otra razón, más que el trabajo y el dinero, una familia abandonaría su lugar de origen.
Pero si esos potenciales habitantes llegaran, gracias a las áreas de gas no convencional, el polo tecnológico o el desarrollo agroindustrial, en última instancia, ¿serán bienvenidos?
Esa es una pregunta que deberá hacerse la sociedad en su conjunto porque de ello dependerá que el crecimiento sea sostenido o simplemente se sostenga esa media de 36 mil habitantes que ostenta en la actualidad.
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