De los alrededor de 200 establecimientos lecheros que trabajaban en la zona de T. Lauquen entre 1999 y 2000, hoy siguen funcionando aproximadamente 160, unos 40 menos.
La Argentina ha perdido en los últimos trece años un tambo por día. Exactamente, según un informe publicado por el diario La Nación, y generado a partir de una jornada organizada en el Senado por el Interbloque Parlamentario Federal y la Mesa Nacional de Productores de Leche (MNPL), desde 2002 dejaron de funcionar 4.903 establecimientos de producción lechera de todo el país, cifra que deja un promedio de 377 explotaciones lecheras cerradas por año, en tanto, a nivel trenquelauquense se puede hacer un análisis similar, marcándose que entre la temporada 1999-2000 y el presente se cerraron unos 40 tambos, número a partir del cual se puede calcular un promedio de aproximadamente 2,6 bajas anuales en los últimas 15 temporadas.
De acuerdo a datos suministrados desde Control Lechero, de los alrededor de 200 tambos que trabajaban en la zona de Trenque Lauquen entre los años 1999 y 2000 hoy siguen funcionando 160 aproximadamente, habiendo quedado en el camino unos 40 establecimientos a lo largo de estos últimos 15 años por diferentes circunstancias, principalmente económicas. Aunque la cantidad de vacas de ordeñe en el ámbito local, unos 50 mil ejemplares, se ha mantenido durante este período, y esto demuestra que el sistema de producción no disminuyó en su tamaño, sino que hubo concentraciones en menos tambos de mayor tamaño, es decir que las vacas se fueron “reacomodando” en tambos que aumentaron su capacidad productiva.
Así, hoy hay menos tambos, y con ello menos mano de obra ocupada, pero en el plano local el nivel de producción no sólo no ha bajado sino que incluso ha aumentado, debiendo destacarse que en el año 2000, con un número similar al de las vacas con que se cuenta en el presente, Trenque Lauquen producía unos 700 000 litros diarios, mientras que hoy se está llegando al millón de litros por día.
A nivel país
En el plano nacional, según La Nación además de tener menos tambos, el país está estancado en sus indicadores, pues desde 1999 la lechería creció en forma diez veces más lenta de lo que lo había hecho en los 100 años anteriores. Y por si fuera poco, en un lote de ocho países desde 1999 se ubicó como la que menos expandió su producción en términos porcentuales. En realidad, viene cayendo 2% desde 2012 y se prevé que cerrará este 2015 con un volumen similar a 1999, cuando se obtuvieron 10.328 millones de litros.
En tanto, la desaparición de los tambos y la magra performance respecto de otros países sucedieron a la par de otro fenómeno: los productores que siguen en la actividad están cada vez más endeudados, remarcándose que sólo en los últimos cinco años su deuda se cuadruplicó y pasó de $ 578 a $ 2.259 millones.
Así hoy los tamberos afrontan una fuerte descapitalización, con costos que no cubren los ingresos -por la baja de los precios aplicada por las industrias- y quebrantos económicos.
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