Lo dijo a Clarín el mandatario de facto. Dice que la Justicia lo juzgaría si regresa a Honduras.
¿Cómo piensa hacer frente al descontento de algunos sectores sociales por el fin abrupto del gobierno de Manuel Zelaya?
Estamos convocando a un gran diálogo nacional, con políticos empresarios y sectores sociales para que podamos sacar adelante a este país. Los sectores que apoyan a Zelaya son minoritarios, pero debemos esforzarnos para sumarlos a esta nueva etapa.
Usted sigue insistiendo en que no fue un golpe de Estado, pero ¿llevar fuera del país al presidente en pijama no es demasiado elocuente?
Es que no tuvimos otra alternativa y creemos que fue lo mejor, porque acá podía haber problemas y además tendría que enfrentar a la justicia. Le preguntamos qué era lo que prefería y él dijo que quería salir del país.
Pero el ejército prácticamente secuestró a Zelaya y se lo llevó a Costa Rica...
El Ejército siempre fue garante de las elecciones y siempre ha cumplido con la ley. Lo que hicieron en este caso fue estar con la Constitución y sus leyes al no aceptar una orden ilegal. No han hecho nada fuera de la ley.
Zelaya anunció que mañana regresa al país para retomar el poder ¿Qué es lo que va a suceder?
Si Zelaya viene al país, será detenido. El tiene acusaciones judiciales en su contra y los jueces deberán actuar. Pasó por encima de la Constitución y convocó un referéndum que era a todas luces ilegal. Pero si luego se demuestra que es inocente, podrá caminar por la calle como cualquier ciudadano de este país.
¿Pero cuál era el problema de convocar a una consulta, que además no era vinculante?
Teníamos la certeza de que detrás de esa consulta estaba la intención de una constituyente para perpetuarse en el poder.
¿Entonces insiste en que aquí no hubo golpe de Estado?
Sí, aquí no hay golpe porque están funcionando los tres poderes del Estado. Lo que siguió fue un mecanismo legal, que ante la destitución del presidente asume el vice y como éste renunció para ser candidato, seguía yo en la línea sucesoria. Todo es legítimo y ya ve, el país sigue caminando.
Pero ¿cómo hará frente a la fuerte presión internacional para que Zelaya vuelva al poder? No hay un solo país del mundo que lo apoye...
Nuestro desafío es explicarle al mundo cómo han ocurrido las cosas aquí y por qué no hubo un golpe de Estado. Poco a poco vamos a ir recuperando la confianza, porque tenemos muchos amigos que van a saber comprendernos, por eso mañana (por hoy) salen el canciller y diputados, empresarios y dirigentes políticos a Washington a explicar nuestra posición.
Al presidente Zelaya se lo acusa de "chavista" ¿eso pesó a la hora de dar el golpe?
Ya ve, lo que ha dicho Chávez en estos días. Dijo que nos va a invadir. No nos da miedo. Hay siete millones y medio de hondureños dispuestos a luchar por la patria.
¿Estaría dispuesto hablar con él?
Claro, como con todos los líderes del mundo que quieran escucharnos para que sepan qué es lo que ha pasado aquí.
¿Hay alguna posibilidad de que usted se quede en el poder cuando finalice este mandato, en enero?
No, ninguna. Las elecciones son en noviembre y yo no soy candidato. No tengo ambiciones personales, pero el gobierno de Zelaya nos estaba llevando a la izquierda de una manera inimaginable, violando todas las normas y debíamos tomar una decisión, la mejor para el pueblo.
¿No había otro camino, por ejemplo, a través del diálogo?
Intentamos por todos los medios convencer a Zelaya de que era ilegal la convocatoria al referéndum, pero él no quiso escucharnos. EE.UU. intentó mediar, y de esto puede dar fe su embajador en Tegucigalpa, pero no fue posible convencerlo. Incluso intentamos que cambiara la pregunta, pero ni siquiera así quiso escucharnos.


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