“Ninguna mujer tiene que sentir vergüenza por estos ataques”

“Ninguna mujer tiene que sentir vergüenza por estos ataques”
A días de cumplirse un año de la violación que sufrió Belén, una joven empleada de comercio en la peatonal santafesina, su mamá contó cómo se desafía el dolor y se reconstruye una confianza dañada.
“Faltan días para que se cumpla un año, pero a mí todavía me parece que ocurrió ayer”, confesó a Diario UNO Lorena, la mamá de Belén, la joven violada durante un asalto ocurrido en el corazón de la peatonal santafesina, el 11 de abril del 2012. En estos 12 meses, el caso se mantuvo en las crónicas policiales. La primera noticia que se conoció fue la del hecho en sí mismo, luego la detención de Juan Manuel Martínez, los antecedentes de hechos previos, la fuga de la Subcomisaría 3ª de Las Flores, la recaptura y la condena a 22 años de prisión.

Todos esos momentos estuvieron atravesados por un fuerte interés y reclamo social sobre el caso: para que haya justicia para Belén, pero también para demostrar indignación y para evitar que vuelva a suceder. En diálogo con Diario UNO, Lorena contó cómo se recupera Belén, y qué sentimientos trae aparejados un aniversario muy poco feliz, pero que llega con algunas cuentas saldadas.

“Belén está saliendo adelante con mucho esfuerzo. Hay días que se siente mejor y otros días en los que se nota que se bajonea. Es normal que le pase eso, es una situación muy difícil de explicar y de sentir para quien no lo vivió en carne propia. Pero tiene muchas fuerzas, es joven, tiene la familia y los amigos que la aman y recibe mucha contención y ayuda. Va a cumplirse un año, que para cualquier persona puede parecer una eternidad, para mí es como si todo hubiera ocurrido ayer. Lo único que le pregunto es cómo está. Hay cosas que las hablamos y otras que no. Estamos viendo alternativas para que ella pueda trabajar de alguna manera, porque ella estaba acostumbrada a tener sus propios ingresos. Pero por ahora no puede volver a trabajar en un negocio, estamos buscando alternativas. Ella era una chica muy independiente, que trabajaba, tenía su sueldo, tenemos que ayudarla a recuperar algo de eso”, explicó Lorena.

—¿Cómo son las distintas etapas del proceso de recuperación, teniendo en cuenta el fuerte componente de violencia de género que tiene el caso?

—Belén pasó y aún pasa por todas la etapas: de falta de fe, de profundo temor, de sentirse mal con ella misma, de bronca, de rabia y de recuperarse y de tener ganas de hacer cosas. Son muchos sentimientos que se mezclan dentro de ella, y a veces uno no sabe qué hacer para contenerla. Yo me pongo en su lugar y los sentimientos más terribles te pueden pasar por la cabeza, no es un delito común el que sufrió. El tiempo no borra las heridas pero sí las cura un poco.

“Nosotros siempre insistimos y trabajamos mucho en que ella no sienta culpa. Ni ella ni ninguna mujer que pase por una cosa así. Las personas no son culpables de que haya degenerados en la sociedad. Lo que hay que hacerle entender a las víctimas es que no importa si estaba trabajando o iba a la escuela, o lo que sea, no le pasó por culpa de ella. El problema es que siempre uno quiere entender. Siempre surge la pregunta «¿por qué?» y no tiene respuestas. Lo qué sí tiene respuestas, y los funcionarios deberían preguntárselo es por qué no se alertó a la gente de que había un hombre que estaba merodeando la Peatonal, y que ya había atacado a otras chicas. Se podrían haber tomado recaudos. Llorar sobre la leche derramada no sirve, pero esas son cosas que es inevitable pensarlas y que creo que sí pueden y deben ser modificadas para que no vuelvan a ocurrir.

—El caso de Belén derivó en marchas multitudinarias, en una condena, en proyectos de ley como el botón de pánico, ¿qué significaron esos cambios para ella?

—Por lo menos uno siente que no quedó en la nada. Cuando ella se enteró de la sentencia, de la cantidad de años que le dieron, sólo me miró. No me dijo nada, pero se le llenaron los ojos de lágrimas.

Significó algo de justicia, pero como mujer, como mamá, yo hubiera querido que sea una condena a prisión perpetua, que no salga nunca más. Lo que vimos es que hay jueces, fiscales, abogados que muestran que tienen ganas y capacidad para hacer bien las cosas, entonces uno por lo menos mantiene la fe. Por otro lado, el caso fue muy público. Y yo estoy convencida de que eso ayudó. Jamás la expusimos a Belén. Nadie la conoce a ella, cuidamos su privacidad. Pero contamos lo que pasó y creo que es una manera de evitar que vuelva a ocurrir. Y por eso insisto en que no hay que tener vergüenza. No es fácil, no les voy a mentir, pero hay que juntar coraje y pelear por los derechos de los hijos, de la familia. Si no puedo volver atrás el tiempo, para que a mi hija no sufra, por lo menos podemos ayudar a que no le pase a nadie más. Hay que seguir adelante y comprometerse.

—¿Van a avanzar en el juicio laboral?

—Sí, el abogado está trabajando mucho. Es muy importante, después de este caso salió el botón del pánico. No puede ser que pase una desgracia para que se tomen las medidas y tampoco puede ser que los dueños de los comercios no respondan por lo que les sucede a sus empleados. Había alternativas de seguridad que se podrían haber tomado.

“El otro día vi el caso de una chica en una boutique que el ladrón le pegó muchísimo para robarle 200 pesos. Esos casos demuestran que no está nada finalizado, ni terminado. Tenemos que seguir pidiendo justicia, respuestas y acciones políticas a todos los funcionarios y políticos. Esto no es una cuestión partidaria, acá tiene que responder toda la sociedad, porque todos podemos ser víctimas”.

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