Las principales cadenas de supermercados que operan en Bahía Blanca no tenían disponibilidad de agua mineral o natural de manantial en ninguna de sus góndolas. Pese a que recomiendan su potabilidad, el agua de red no es confiable para la gente.
Es que al problema insoportable del olor y el sabor, se le sumó la turbidez, lo que confluyó para que la gente busca agua de su confianza en la envasada, ya que desconfía de lo expresado por los responsables de brindar y administrar ese elemento en nuestra ciudad.
Días pasados, tanto el presidente de ABSA, Guillermo Scarcella, como Luis Volpi, Gerente operativo, expresaron que "más allá del olor, y sabor, el agua es potable", claro está que no explicaron como tomarla, ya que inmediatamente se acerca el vaso o la taza a la nariz, comienzan los problemas.
Ayer una empresa de servicios de emergencias médicas de la ciudad contó que "habían concurrido a varios domicilios porque la gente se descomponía al ducharse o luego de ello, como consecuencia del tremendo olor a insecticida que otorga este "agua potable".
Pero no fueron sólo los funcionarios provinciales los que se animaron a defender a capa y espada su potablilidad, ya que tanto la Secretaria de Salud comunal, comom su Subsecretaria, Susana Elliker y Gisella Gigliani respectivamente, también suscribieron a los delegados de Scioli.
Ambas mujeres, sin ninguna necesidad, salieron a "bancar" lo dicho, y no sólo ratificaron su potabilidad, sino que además dijeron que "el aumento de las consultas por gastroenteritis en los hospitales públicos, no eran consecuencia del consumo de este agua, cuestión que fue rechazada por el titular de la asociación de Profesionales del Municipal, Pablo Duca.
Lo cierto es que al menos a estos funcionarios, los bahienses no les creen, ya que las góndolas están vacias y el agua embotellada brilla por ausencia en los mercados bahienses... .
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