El jefe del Departamento de Aeronáutica de Mendoza aseguró que sus 4 naves nunca salieron de esa provincia.
"Nunca atacamos ninguna celda tormentosa que esté fuera de los límites de Mendoza"
Con sólidos argumentos técnicos, Marón, quien está a cargo del Departamento de Aeronáutica de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas mendocino, respondió a un reciente pedido de información de la Defensoría del Pueblo de San Juan que se hizo eco de una protesta de pobladores de Valle Fértil contra esos presuntos vuelos.
Las aeronaves pertenecen al Gobierno de Mendoza y están exclusivamente afectadas a la prestación del servicio de siembra aérea de nubes vinculado al sostén del Programa Provincial de Modificación Artificial del Tiempo Atmosférico previsto por la Ley Nº 6638/98.
“No se han atacado nunca celdas tormentosas fuera de los límites políticos de la Provincia de Mendoza. Ninguna de las operaciones aéreas antigranizo desplegadas por el Departamento de Aeronáutica guardan relación alguna con los procesos climatológicos o meteorológicos de estas tres provincias", aseguró.
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En una entrevista publicada por el suplemento Verde del Diario de Cuyo de San Juan, Marón dijo que su afirmación es fácil de comprobar, ya que la señal telemétrica que cada tres segundos emite cada vuelo -proveyendo información de la aeronave, su velocidad y altura- queda grabada a perpetuidad en los servidores informáticos del Centro de Operaciones Radar de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas del Ministerio de Agroindustria y Tecnología, que también guarda un registro de audio de todas las comunicaciones mantenidas entre los operadores radar y las aeronaves en vuelo.
Desde 2005 el sistema en Mendoza cuenta con cuatro aviones bi-turbohélice Piper PA-31T Cheyenne II que operan desde las bases antigranizo de la capital mendocina y San Rafael guiados desde tierra por un centro de operaciones que centraliza en la ciudad de Tunuyán.
El responsable del Departamento de Aeronáutica de Mendoza sostuvo que “el mito ya está instalado”, y que corresponde “demolerlo con argumentos técnicos”. Por ello explicó que la modificación artificial del tiempo atmosférico es una moderna actividad científico-tecnológica que combina los conocimientos de la Meteorología, Geografía, Física Atmosférica, Aeronáutica, Radárica, Química y la Informática, con el propósito de intervenir activamente en la mecánica de funcionamiento de las nubes, para producir aumento de lluvia, incremento de nevadas, disipación de niebla, supresión o disminución de granizo.
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