A.C.A.SE (Agrupación contra abuso sexual) es un agrupación conformada por padres, familiares y profesionales, que ya tiene un año y medio de vida. Su trabajo es asesorar, acompañar y dar contención a aquellas personas que estén sufriendo en su entorno el flagelo del abuso sexual infantil. La semana pasada se dictó sentencia contra el primer caso con el que esta agrupación empezó a trabajar.
Origen
Sobre cómo empezaron, nos dijo: “Esta agrupación nace desde el comedor de una casa donde una chica -después de años- puede decir todo lo que le sucedió de abuso sexual de parte de un tío, es decir, nace de un caso. Esta chica con 16 años dice que no iba a quedar así y se decide a hacer una marcha. De ahí, gente conocida nos relaciona con el movimiento de mujeres que se hace en todo el país anualmente, se usan los medios de comunicación y se llama a una primera marcha. Ahi se acercan familias, madres, personas que han sido abusadas de niños, que de grandes se animan a decirlo y de ahi se decide continuar con todo esto, con el objetivo de que las cosas no queden en la nada. Yo cuando caminaba con mi esposa los pasillos de fiscalía en total soledad -porque te hacen golpear una puerta y otra y otra y nadie da respuestas-, te das cuenta de lo importante del trabajo y la función de esta agrupación, que es acompañar y contener. De aquel 24 de septiembre del 2009 surge la idea y el propósito de ACASE.
Nos reunimos todos los viernes en la sala contigua del Concejo Deliberante de 17.00 a 19.00 y contenemos y asesoramos a las personas que se acercan, realizando los trámites en fiscalía, visitando el Juzgado de Familia, hablando con los asesores de menores, con los referentes fiscales y los Juzgados de Garantía, para llevarles las inquietudes y poder continuar las causas. Le explicamos a la gente que es un desgaste físico, emocional, psicológico, económico, que lleva meses y lamentablemente años, hasta que el acusado tenga una sentencia firme“.
Contener el dolor
Acerca de cómo trabaja el grupo, comentaron: “En el grupo nuestro tenemos mucho de contención, cada uno va contando qué le pasa, cómo están y los acompañamos. Algunas personas están en tratamiento, cada uno tiene su terapia individual pero el grupo contiene en el poder escuchar cómo está la situación legal de cada uno, en cómo es su situación, dándonos continuo apoyo.
Lo que queremos es terminar con los mitos de que siempre si la mamá denuncia al padre es porque está loca, terminar con esa estrategia del acusado, de hacer pasar a la denunciante como enferma. Hay mamás que han tenido que pasar por varias pericias psicológicas para demostrar continuamente que no es así. Y a la sociedad en general también hacerle saber que es un mito. El problema es que generalmente los abusadores tiene un perfil en el que están muy bien parados socialmente. Son los mejores vecinos, trabajadores y a la gente le cuesta creer que estén acusados de abuso. Lo otro que nos parece importante, es que a las víctimas se las escuche, no se las maltrate. Estamos peleando eso en la Justicia porque reciben un trato terrible; son dos veces periciadas, más lo terrible de dar testimonio de lo que sufrieron y estamos hablando de adolescentes, criaturas, a quienes no se las escucha, no se les cree. Se los trata de fabuladores, tanto al menor como a la madre. Se busca cualquier argumento y es lo más ruin que tiene la sociedad. El abuso sexual a menores en nuestra ciudad se multiplicó, desde los más simples a los más graves. No necesitamos llevar a una criatura violada para que la Justicia la tome en cuenta. Una criatura no puede fabular lo que no conoce. El abuso genera un efecto traumático muy importante, que trae aparejado multiplicidad de consecuencias en su yo, de la inteligencia, de su vida social. En el nivel familiar, hay un antes y un después. No hay resarcimiento moral, sociológico y económico que pueda reparar esa falla, nadie lo puede entender, salvo el que lo vivió“.
Primera sentencia
Sobre el primer caso con el que empezaron a trabajar nos aclararon: “Ya tuvimos la primera sentencia en un caso llevado por nosotros. El abogado del abusador -por medio de un juicio abreviado- reconoce todas las cosas por las que fue imputado, reconoce haber abusado de la criatura, haberse hecho practicar sexo oral, haberse hecho masturbar. Pero si bien nosotros creemos en la condena social, que es por eso que los escraches que realizamos son legales y que hacemos de forma pública, a la vez de ser un compromiso para que no vuelva a sucederle a ninguna otra criatura, a esta persona, que reconoció todo, se le dio un año en suspenso, él va a seguir haciendo su vida normal durante un año, pero donde te dicen que si pasa un semáforo en rojo, automáticamente se lo encierra. Ahora entiendo que pasar un semáforo en rojo sí lo metería preso y haber hecho todos esos actos abominables, perversos a una criatura, lo dejan en la calle. No importa cuánto tiempo pasó, el daño ya está hecho y hay que trabajar en el adolescente, con psicólogos, mucho afecto. El degenerado de 49 años fue declarado culpable pero está en la calle. Nosotros nos manejamos con muchas estadísticas, estamos en contacto con distintas ONG del país y no hay un caso donde la persona abusadora, aunque haya estado presa diez años, no salga y vuelva a reincidir en el hecho, vuelve a violar, a abusar. Nosotros no queremos tener victimas acá para tener un club grande, queremos estar antes y por eso hacemos público lo nuestro y escrachamos al abusador.
Estamos preocupados y apenados porque hay un montón de casos que aún no tienen resolución, con criaturas pequeñas. Estadísticamente San Nicolás está primero junto a San Pedro en la provincia de Buenos Aires, en casos de abuso sexual infantil“.
Violadores en la calle
Una de las madres de víctimas de abuso, realmente indignada, nos comentó su padecer de cada día: “Vemos a los abusadores en la calle, los encontramos en distintos lados y se burlan de nosotros. ¿Hasta cuándo va seguir asi? Hicimos la denuncia, las pericias, ¿hasta cuándo hay que seguir pidiendo y rogando Justicia para las víctimas, que son los niños? Hay muchos niños que están los padres involucrados, si se le puede decir padre a esos engendros. La Justicia los escucha y les da los derechos ¿y dónde están los derechos de las víctimas? ¿Qué queda para las familias que destruyeron? Muchos de los abusadores viven en el centro, van a bares, restaurantes, pasan por los colegios, por los lugares públicos y uno cuando los ve, debe seguir con mucho dolor. ¿Hay que llevar niños violados a la Justicia para que los señores jueces, fiscales hagan algo cuando el abuso sucedió? Cuando las víctimas ven a los abusadores, empiezan a temblar, se hacen pis, tienen regresiones. Es un daño terrible. Que no se va más y esas personas perversas siguen entre nosotros, haciendo su vida y buscando más víctimas. El abusador es un perverso que reincide y se satisface con el dolor ajeno y debe cumplir una condena“.
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