CFK defendió el voto de color utilizado el domingo y puso en duda la necesidad de cambiarlo por la boleta única. Acá se la defienden a muerte.
“En Santa Fe hubo mucho voto en blanco, porque se olvidan por allí”, dijo la Presidenta, recordando también el 19 por ciento “de votos en blanco en la categoría de diputados” que se registró en Córdoba, comparando nuestro sistema con un “multiple choice”. Aún desde esta postura, aseguró no estar “cerrada a una discusión”.
Ni ahí. Muy lejos de esa postura se mostró el cordobés José María Pérez Corti, relator electoral del TSJ. “La gran fortaleza de la boleta única es que no es algo disponible para los aparatos políticos”, definió, señalando que esto “impide la trazabilidad de los votos, y por ende el clientelismo”.
Descartó con énfasis que la boleta partidaria tenga “ventaja alguna” frente a la boleta única, y debió esforzarse para encontrarle algo positivo. “A los no videntes, la boleta partidaria les permite llevarla en el bolsillo y votar. A los muy viejitos lo mismo”, señaló. Pero en el acto aclaró que “el universo de beneficiarios es ínfimo”, y a cambio de eso “deja abierta la puerta del clientelismo”.
Además consideró un avance la eliminación del cuarto oscuro, la ubicación de las mesas en de las aulas, y la posibilidad de la votación en simultáneo en varias cabinas. Y cerró diciendo que “no hay margen para las boletas truchas ni para el robo de boletas”, prácticas que, según afirmó, se vieron este domingo pero no el anterior.

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