La única verdad es la realidad

Siguen vacías las aulas y en las calles no se ven guardapolvos blancos, he aquí la única verdad en esta eterna discusión salarial entre quienes reclaman con justicia y el Estado, garante de la educación, que se debate entre sacar de dónde supuestamente no hay o desenmascarar un sistema que presenta grandes ineficiencias administrativas.

En un debate o conflicto ninguna de las partes intervinientes es el dueño de la verdad o, en términos de discusión, ninguno tiene la razón. Como dijo el general Juan Domingo Perón, “la única verdad es la realidad”, ayer, hoy, siempre y en cualquier circunstancia.

Y lo que nos muestra la realidad educativa de estos días es casi cuatro millones de chicos enajenados de uno de sus derechos elementales. Junto con ello, otros efectos colaterales subyacen y aparecen algunos interrogantes, como por ejemplo, ¿cuál es el rol del Poder Legislativo en este conflicto?, ¿no pueden acaso los diferentes bloques proponer vías alternativas de financiamiento o sugerencias que destraben esta negociación?¿Se ha presentado algún proyecto en este sentido?

También, y sobre todo a partir de la conversación que mantuvo el Diario con dos jóvenes para este informe, recordamos: ¿qué utilidad se le está dando a los millones de computadoras repartidas en el nivel secundario? Además de “achicar la brecha digital”, oportunamente se dijo del programa Conectar Igualdad, que las netbooks serían una efectiva vía de comunicación entre docentes y alumnos. ¿No podrían ahora los maestros ejercer su derecho a huelga y entre tanto asignar tareas y lecturas a los estudiantes? Si tantos millones sólo sirvieron para achicar la brecha digital, ya no tendríamos que referirnos a este programa como una inversión en educación.

La prolongación del conflicto pone en evidencia las contradicciones del sistema de educación pública de gestión estatal y de gestión privada, de los dirigentes gremiales, de los docentes y políticos que dicen ser todos defensores de la educación porque repara y genera igualdad. Nada en estos días más lejos de ello. Claramente, los chicos “de guardapolvo blanco” están totalmente desaventajados.

La prolongación del conflicto vacía y debilita las escuelas del Estado, deja a la deriva a los hijos de los trabajadores y llena de incertidumbre a los que por convicción eligen la escuela pública.

La única posibilidad de educación que disponen estos sectores está en las escuelas públicas. Mucho más cuando se trata de las familias de los trabajadores de la economía informal que el proyecto nacional no ha logrado incluir: los trabajadores que jamás vieron ni en figurita un recibo de sueldo, no tienen un ámbito para discutir paritarias, ni saben qué significa una obra social.

Es absolutamente necesario que haya una tregua. Es absolutamente necesario discutir los salarios pero también es imprescindible que los docentes puedan acogerse a la objeción de conciencia si es su voluntad continuar la lucha desde las aulas.

Seguramente todos, tarde o temprano, irán a clases. Lo injusto es que otra vez en la Argentina son los mismos, los que menos posibilidades tienen, los que tienen que esperar. Esa, como decimos al principio, esa es la única verdad en este conflicto: la realidad de que como están las cosas, los postergados son cada vez más postergados.

La comunidad se mostró en adhesión al reclamo pero en desacuerdo con el paro

Está claro que los mayores damnificados con el conflicto docente son los alumnos, que perdieron casi dos semanas de clases. Y en un lugar adyacente están los padres, afectados por complicaciones laborales y económicas. No obstante, lo que más preocupa a los progenitores no es eso sino el avasallamiento del derecho a la educación de sus hijos. Una encuesta en la vía pública realizada por LA OPINION demuestra adhesión al reclamo y desacuerdo con la huelga.

David Franco

Entiendo que las personas tienen su derecho a reclamar, que su reclamo es justo, pero también mis hijos tienen derecho a ser educados. La educación es importante y creo que no les pagan del todo bien a los maestros, pero hay que buscar otra manera en la que no perjudique a un tercero. Uno planea y organiza su vida de acuerdo a determinadas actividades, pero más allá de eso lo que me preocupa es la educación de nuestros hijos.

Lorena Turene

No estoy en desacuerdo con el reclamo docente. Obviamente deben pagarle lo que les corresponde, porque para eso estudiaron, pero siempre ligamos nosotros, tanto los chicos como los padres. En los últimos meses del año pasado comenzaron a apurarse porque estaban atrasados, es decir más tarea para nosotros y para los chicos. No me molesta el reclamo siempre y cuando no nos perjudique a todos, pero deben aumentarle el sueldo.

Lorena Nacura

Está muy bien lo que reclaman y entiendo que se lo merecen, pero es mucho tiempo. Me parece que deben ir a clases porque los niños tienen derecho a la educación, ya es mucho tiempo perdido que no se si se va a poder recuperar. Durante estos días de paro los chicos tienen que venir a trabajar conmigo, los tengo que levantar a la mañana para traerlos al comercio y no me voy hasta la noche. Pasan 13 horas acá (en su local).

Nancy Fernández.

Tuve que contratar a una persona porque soy madre soltera, trabajo de operaria textil y no puedo dejar a los chicos solos. Esta bien que ellos tengan formación y un título, pero no es esa la manera de reclamar porque perjudican a los chicos. Todo se basa en la educación y si no está garantizada ¿qué futuro nos espera?

Vanina Alberti

El reclamo es justo pero nos trae complicaciones a todos. En mi caso tenemos una niñera que cuida a los chicos y eso simplifica las cosas, pero a muchos amigos el paro los perjudica. También tengo amigos docentes a los que les digo que es justo el reclamo pero que deben buscar otra solución porque los perjudicados son los niños.

Débora Pedernera

Me parece justo el reclamo, pero no es justo que los chicos pierdan tantos días de clases. La escuela es el segundo hogar y una enseñanza complementaria a la de la familia. Pero con respecto al aumento de sueldo, entiendo que cada cual debe defender su trabajo y el valor que significa estar educando a tantos chicos.

Los adolescentes, con una mirada propia

Mientras los chicos de primaria esperan con ansiedad y ven las caras de preocupación de sus padres, los alumnos de escuela pública que cursan el nivel secundario tienen una mirada propia y más profunda sobre este conflicto docente en el que han quedado de rehenes. Lo que primero que corrió por las redes sociales, su punto de encuentro, fue la alegría por más jornadas de descanso. Pasada la primera semana, los “tuits” iban mayormente en otro sentido.

Una joven que comentó al Diario su situación es Sara; ella explicó que además de no ir a clases, debe quedarse en su casa todo el día para cuidar a sus hermanos más chicos “porque mi mamá trabaja doble turno, a la mañana y a la tarde y así no tenemos que pagarle una mujer”. Lejos de pensar en estos días como una extensión de las vacaciones, la joven está preocupada y ensaya posibles lecturas de lo que vendrá a colación de este paro: “Nos van a perjudicar más tarde porque los maestros van a tener que dar todo lo que no nos pudieron dar hasta ahora”. No obstante, el reclamo “no me parece mal, pero podrían trabajar mientras reclaman”.

Sara no quiere pensar en tener que asistir a clases los sábados para recuperar el tiempo perdido. “Sería horrible”, indicó y agregó: “Nosotros no tenemos la culpa, pero igual tendríamos que ir porque si no recuperamos también nos vamos a ver perjudicados”.

En este sentido también que otras de las complicaciones es que hace deportes y “si tenemos que ir el sábado a clases debo faltar a uno de los dos lugares”.

Por su parte, Dolores también manifestó su incertidumbre y expectativas con respecto a la resolución del conflicto salarial. “Estamos esperando a ver cómo se soluciona. Llamamos al colegio, miramos los noticieros”, detalló como una tarea diaria, y añadió que quiere “empezar lo más pronto posible para que no se acumulen muchas cosas”. La estudiante también se mostró de acuerdo con el reclamo “porque lo que piden es justo, pero podrían haber solucionado el tema antes de empezar las clases y no de esta manera”.

Dolores explicó que tiene “amigos en el colegio privado y pienso en que ellos ya están cursando y nosotros todavía no empezamos y que más adelante vamos a tener más exigencias”.

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