En todo el extenso territorio matancero funciona sólo una escuela que se especializa en las personas que viven con una ceguera o disminución visual y los docentes realizan su labor con grandes deficiencias materiales
Por: Ángela Tobar.-
tobarb.a@gmail.com
Se entiende por Escuela Especial a un ámbito que contiene una población de niños y/o adolescentes que acceden a una pedagogía adecuada con un enfoque educativo que compense y potencialice sus capacidades, sin dejar ausente el lugar del proceso terapéutico.
En todo el territorio de La Matanza existe solamente una institución especial que se ocupa exclusivamente del sector poblacional que vive con una disfunción visual y se trata de la escuela especial 511, ubicada en la localidad de San Justo. La institución trabaja con niños y adultos ciegos, o con disminución visual. Comenzó como un servicio agregado de la escuela domiciliaria hasta que en 1985 adquirió autonomía y se estableció en dos aulas cedidas por la escuela 176 en el barrio 20 de Junio. Años después se trasladó a su actual edificio ubicado en la calle Guatemala 4151, (entre Terrada y Parral) San Justo.
Diariamente 45 docentes, trabajan con la educación de más de 200 personas, que van desde los tres meses hasta la edad adulta, según explicó Pablo, un docente de la entidad que se especializa en la estimulación temprana, “los pibes intelectualmente están bien, asisten acá para cursar los estudios primarios y secundarios, estudian las mismas materias que se enseñan en todas las escuelas, la única diferencia es que las herramientas de estudio están adaptadas para ellos” y se mostró orgulloso al indicar que “la mayoría de los pibes que terminan la secundaria extienden su educación con una carrera en la Universidad de La Matanza. Los padres se ponen contentos porque ven que sus hijos avanzan”.
En este punto es cuando se develan falencias incomprensibles, la institución tiene sólo un scáner para ciegos que lee libros, un pilar irremplazable para el desarrollo educativo de los niños, pero increíblemente “dejó de funcionar hace tres años y está parado porque no hay fondos para su reparación”. Además no tienen las necesarias máquinas Perkins, la cual permite que las personas ciegas puedan escribir inmediatamente en relieve cada letra y puede ser verificado al tacto sobre el papel sin necesidad de sacarlo ni darlo vuelta.
Las hojas braille son un escaso y preciado tesoro en la escuela especializada para ciegos, los padres critican duramente al Concejo Escolar por no proveer del material indispensable para la educación de sus hijos y desde la institución dan a entender que “La Matanza es muy grande y seguramente por ello se dilatan los tiempos de entregas”.
Otro de los puntos es que hace cuatro años llegaron donaciones de equipamientos de computadoras, pero nunca recibieron el servicio de internet para poder darle un uso real a la nueva tecnología.
La historia se repite en la etapa inicial de la educación, el docente encargado del área de estimulación temprana desplegó que “hay patologías que provocan ceguera total de por vida, pero hay otras que tienen un resto visual y es la que tienen la mayoría de los chicos y por ello es de vital importancia estimular ese resto visual desde temprana edad, porque trabajándolo de una manera adecuada los niños logran orientarse. Pero es esencial estimularlo durante los primeros años”.
Este desarrollo se logra con un equipo de estimulación integrado por “linternas, juguetes sonoros, muñecos con luces, alfombras infantiles, pelotas, cintas de colores, telas de diferentes texturas, caminadores”, detalló el docente, pero lamentablemente los elementos con los que los bebés y niños estimulan su resto visual dentro de la institución educativa, están en su mayoría dañados.
Un testimonio
Eliana Mariela Jugo, es la joven mamá de Victoria, una hermosa niña de dos años que se esmera día a día en dar honor a su nombre y logra conquistar nuevas metas, ignorando la discapacidad visual con la que nació.
La niña es una de las pequeñas estudiantes que asiste a la escuela 511, y aplicadamente día a día, tiene una nueva victoria que llena de orgullo a sus padres y docentes. Vicky despega sus pies del piso y avanza a paso seguro, camina, habla e interactúa con fluidez y decisión.
Eliana lamentó “la poca información” que hay con respecto a la discapacidad visual “uno no conoce los medios a los cuales acudir, cuando nació Vicky me encontré con pocos datos acerca de los lugares especializados para ella”.
Luego recordó la odisea por la que debió pasar junto a su hija, hasta descubrir que en La Matanza hay una escuela especializada en la disfunción visual. “Una oftalmóloga me recomendó estimularla desde temprana edad, y de ahí fuimos con mi marido al Hospital del KM 32, de ahí nos derivaron al hospital de Morón, dónde conocí a una mamá que me recomendó una escuela especial que quedaba en el Municipio de Merlo y de esta manera nos encontramos, luego de mucho tiempo de remarla, en la institución 505 de Merlo norte, donde trabajan con un equipamiento especial muy adecuado para el desarrolló de los chicos, tienen las últimas tecnologías, un lugar muy preparado. Con el tiempo se nos hacía más difícil el viajar desde San Justo a Merlo. Entonces nos recomendaron la 511 de La Matanza”.
De esta manera, y luego de la travesía la familia logró encontrar un lugar cerca y especializado para el desarrollo de su hija, pero las necesidades de la institución alertaron algunos padres que intentan organizarse para que los docentes cuenten con los materiales básicos para acompañar y fortalecer las capacidades de los niños.
“Son necesarias muchas cosas, simples por ejemplo para la edad de Victoria, son necesarios zoquetes que tengan un pompón con un cascabel para incentivarlos, y que sepan dónde están sus pies, porque para un nene que puede ver, el chuparse el dedo del pie es un ejercicio normal, pero para vicky no lo es, por eso es necesario incentivarla como base de un futuro para su desarrollo”.
Además destacó el “impresionante trabajo de los docentes que contienen a los niños con muchísima ternura, es increíble el trabajo que realizan” y remarcó que “da una impotencia muy grande ver el potencial de estos chicos y el esfuerzo de los maestros que con nada lograron que esta escuela sea la más premiada en los torneos bonaerenses, los chicos lograron tener las mejores marcas”.
Qué necesitan
Juguetes con luz y sonidos; zoquetes de bebes a los que se les coloca cascabeles; pelotas; cintas de colores; telas de diferentes texturas; triciclos; alfombras interactivas; camina solo y todo lo que usa cualquier criatura.
Hojas de braille; máquinas Perkins, scáner para ciegos.
Dónde ayudar
Teléfonos 4691-1691 o 0980.
Guatemala 4143 (entre Terrada y Parral) San Justo. Villa contractura.
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