La única escuela de Junìn preparada para trabajar con jóvenes en riesgo es prácticamente desconocida por las autoridades

La única escuela de Junìn preparada para trabajar con jóvenes en riesgo es prácticamente desconocida por las autoridades
Después del estallido social de Junín mucho se habló, mucho se discutió buscando respuestas y soluciones. La mayoría coincidió en que la educación es un factor fundamental en esta ecuación, aunque pocos mencionaron como ejemplo a la “Casa Huerta”, la única entidad educativa específicamente preparada para trabajar con jóvenes en riesgo.
“Casa Huerta” depende de la Escuela Media Nº 8, que funciona en las unidades penitenciarias de Junín. Fue una iniciativa de los profesores Rubén Pío Soberano y Daniel Cano, y hoy lucha con las barreras burocráticas, para que el establecimiento tenga en la Provincia y la ciudad el lugar que le corresponde.

Funciona desde hace 12 años, tiene 55 alumnos divididos en dos turnos. “Tenemos esa cantidad porque no contamos con más personal para poder atenderlos”, aseguró el director Daniel Cano. “Son 55 problemas muy concretos, de desarraigos de familia, con problemas de drogadicción o alcoholismo, que son los males sociales actuales. A pesar de esto, estamos peleando todavía administrativamente por tener un comedor”.

A pesar de ser el único lugar de contención e inclusión real en la ciudad, la entidad educativa no puede contar con un espacio, ni con los fondos necesarios para darles de comer a sus alumnos.

“No tenemos trasporte porque solo nos dan el cupo para 20. Cuando les decimos que son 55, nos responden que no saben como hacer para llevarlos”, dijo Cano. “A quien le echamos la culpa entonces”, se pregunta y su respuesta es tajante: “a toda esa gente que gratuitamente está sentada en La Plata y no atiende lo que tiene que atender”.

Un funcionario de educación, con muy poco tacto pedagógico y social, le dijo en un encuentro cuando le planteó el problema del transporte, que si los lugares para viajar eran 20, que solo estudien 20.

Además todavía no le autorizan horas cátedra para el tercer año, “se lo dijimos en octubre del año pasado, y todavía las horas del turno mañana no están autorizadas. Esta gente que está en La Plata no se dio cuenta que los que terminaron segundo tiene que empezar tercero. Estamos a 20 pico de abril y estamos en veremos”.

Cano dijo que todos los días se lucha contra la burocracia educativa central, “se habla de inclusión, y claro que hay que incluirlos, pero tenemos que luchar con cada cosa, que nos quitan las ganas”.

Desconocimiento judicial

“A raíz de los desmanes que hubo en Junín, el Poder Judicial descubrió hace poquito que existía Casa Huerta”, dijo Cano entre la risa y la bronca. “Viste cuando se dice que se va a llamar a todos los sectores para discutir las problemáticas, se lo hace de manera parcial, solo se declama la inclusión. No la practican, siguen con los diagnósticos”.

Desencantado el docente afirmó que “hay cuestiones que como educador te llevan a decir, que hagan lo que quieran. Hasta acá llegamos”.

Los docentes de “Casa Huerta” además deben pagar de sus bolsillos al casero que cuida el lugar, “Dirección General de Escuelas no lo hace porque desde una resolución de hace años lo quito. Ponemos plata nosotros para que alguien cuide lo poco que tenemos, que a duras penas vamos consiguiendo año a año”.

Lo atamos

con alambre

“Los martes y jueves a la tarde, como la Municipalidad no pude darnos el micro (que ya bastante nos lo presta), ahora debemos ver de que manera hacemos, si con tallarinadas o bonos contribución, para pagarle a un chofer de una combi para que nos de el servicio esos días”, señaló.

“El resto de los días tenemos que tener una gran imaginación, muchas veces los llevamos y traemos nosotros, no nos queda otra. Para que puedan ir a estudiar, a estar contenidos, a comer algo”, dijo.

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